Crítica a socialcristianos en la Convergencia

Edgard Macías Gómez

Contradiciendo lo expresado en una reunión con socialcristianos en Miami, por el Ing. Agustín Jarquín, la “resucitada” UDC ratificó su permanencia en la Convergencia Nacional (CN), manteniendo su motivación original de —según ellos— “servir a Nicaragua con una nueva forma de hacer política”.

Ciertamente, desde la perspectiva histórica de la democracia cristiana nicaragüense, se trata de una forma de hacer política alejada y hasta en contradicción con los que han sido los principios y prácticas del socialcristianismo histórico pues la fidelidad a estos valores ha sido sustituida por el afán de lograr a corto plazo puestos en el Estado, sea a nivel municipal o nacional, no importando si con ello se está ayudando al fortalecimiento del movimiento político más opresivo de toda la vida nicaragüense desde la independencia de España: el FSLN. Que no ha cambiado para nada y sigue siendo la misma vieja izquierda totalitaria que mantiene beligerantemente los mismos lazos con los Estados que promueven el terrorismo mundial.

En su comunicado la UDC dice que conocieron de la Propuesta Electoral Municipal del FSLN, considerándola una “propuesta positiva e interesante” pues encuentran algunas “coincidencias”, como el concepto de “la yunta” que establece una apertura para que en los 152 municipios corran candidatos no sandinistas junto a los candidatos sandinistas. Tal parece que los miembros de la UDC han analizado dicha propuesta en una perspectiva bueyuna, pues las yuntas son los dos bueyes que el campesino usa para arar la tierra. Eso explica por qué sus razonamientos son tan cortos.

La inconsistencia de la UDC es obvia, pues a continuación manifiestan “discrepancias” respecto a los lugares en donde se postularán los pre candidatos de uno y otro partido para los cargos de alcaldes y vicealcaldes, así como otros aspectos nebulosos que se deben aclarar, como por ejemplo “la postulación de candidatos a concejales y la vinculación de los pre candidatos no sandinistas a las elecciones “primarias”. En resumen, la UDC reafirma su permanencia en la CN. Y se deslumbra por la Propuesta Electoral Municipal del Frente que ellos mismos afirman es aún una nebulosa y en donde sus candidatos y la de los otros miembros de la Convergencia, irán a fortalecer la bandera roji-negra del FSLN, allí donde éstos han sido sistemáticamente derrotados en las últimas tres elecciones, pues en aquéllos que ellos consideran que van a ganar solamente llevarán candidatos a miembros del FSLN. Esa es la razón por la cual el Ing. Jarquín fue eliminado como candidato a alcalde de Managua. Este paso demuestra que la UDC ha sido absorbida por el FSLN. No está largo el día en que aparezca como miembro asociado al Frente y luego como miembro efectivo de las estructuras del partido roji-negro.

La ratificación de la UDC en la CN muestra por otro lado la auténtica cara y la verdadera actitud de los miembros de la misma respecto a la construcción de un solo partido socialcristiano, a lo que se comprometieron en la reunión de Granada de enero del 2003. Ya se sabía puesto que allí aceptaron tal cosa a regañadientes porque todos ellos ya no son, no se sienten socialcristianos, ya no consideran dicha ideología viable en Nicaragua y prefieren hacer “migas” con quienes los encarcelaron y persiguieron cuando fueron gobierno, en lugar de dialogar sinceramente con sus correligionarios socialcristianos. El mismo Ing. Agustín lo manifestaba en Miami que la tal unidad socialcristiana “no servía para nada”.

Pero como dije, los de la UDC con su política cortoplacista creen que es más seguro conseguir algunos puestos públicos mendigándole al FSLN que trabajar duro para reconstruir el partido socialcristiano y luchar por abrir nuestro propio camino, base de una auténtica futura tercera vía.

La decisión de la UDC viene a ser un factor clarificante para convencer a aquéllos que tenían esperanzas en que retornando a sus raíces socialcristianas, abandonaran “el oportunismo político y personal” que han adoptado y decidieran volver al redil socialcristiano y pelear como leones la construcción de la alternativa socialcristiana. Pero su decisión tiene algo de positivo: aclara el camino hacia la reunificación socialcristiana y hace posible que el tiempo dedicado a querer “convencer” a quien no quiere ser convencido, sea invertido en los trabajos organizativos y de formación política DC y en ir estructurando las directivas municipales para las próximas elecciones; así como ir estudiando una política de alianza electoral verdadera responsable —no mendicante— o la decisión de ir probando suerte llevando candidato propio a la Presidencia. Doy gracias a la UDC. Su permanencia en la Convergencia Nacional ha allanado el camino a los que creen en la necesidad de la unidad socialcristiana.

El autor es dirigente socialcristiano.  

Editorial
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