Guillermo Ramírez Cuadra
El 19 de julio de 2001, el ingeniero Enrique Bolaños Geyer invitó a la Bancada Liberal a un desayuno en su casa de habitación, en El Raizón.
El ingeniero Bolaños era el candidato a la Presidencia de la República por el PLC, y todos los correligionarios estaban (incluido yo) en la franca disposición y voluntad de apoyarle a alcanzar el triunfo, lo cual logró gracias al partido.
Uno de los objetivos de ese desayuno era discutir modificaciones al Presupuesto General de la República, que había sido remitido a la Asamblea Nacional y que, a juicio y consideración del candidato, contenía algunos considerandos que no correspondían adecuadamente a su proyecto de gobierno.
Todos los diputados, sin excepción, le afirmaron su respaldo a las modificaciones y consideraciones que él y su equipo económico tuviesen a bien formular. Hasta donde llega mi conocimiento, nunca se recibió nada y el Presupuesto se aprobó como originalmente se había remitido. Me llamó la atención la indiferencia ante la buena disposición que existía.
Meses después, ya estando electo el ingeniero Bolaños, tuve la oportunidad de hablar brevemente con uno de sus hijos, quien me preguntó cómo veía el rumbo del Gobierno de su padre. Le dije que difícilmente podía llegar a buen puerto si hacía descansar su respaldo político en su adversario natural que nunca haría nada para propiciar su éxito, alejándose del partido que lo había llevado al poder. Posiblemente mi opinión no fue de su agrado, pero era mi percepción y expresión sincera.
Posteriormente vino la reunión del 23 de junio. Digo reunión porque si bien la iniciativa pudo haber tenido simpatizantes en cuanto a retomar aspectos de amplia participación, los liberales son demócratas por su misma naturaleza y la conducción de la misma fue errónea y desbordada en sus resultados.
Cualquier estatuto contempla la posibilidad de que un número determinado de miembros puedan solicitar a su junta directiva convocar a una asamblea extraordinaria para tratar un punto concreto. Este es el procedimiento universalmente previsto y aceptado, y ninguna junta directiva puede rechazar la petición si la misma alcanza el número de firmas establecidas en los estatutos. Cualquier acción en exceso de lo anterior carece de asidero legal por violación del procedimiento establecido en los mismos estatutos.
Es por lo tanto totalmente comprensible que el Vicepresidente de la República, el doctor José Rizo Castellón, quien es abogado de profesión y estudioso del derecho y la política, actuase con tanta reserva ante el rumbo que tomaron esas iniciativas. Postura que hoy reafirma.
Estas acciones venían acompañadas de una inusitada estrategia en la Asamblea Nacional. Teniendo el Gobierno una mayoría absoluta de diputados, se empecinó en crear una nueva bancada, algo que no tiene precedente en la historia del Poder Legislativo y que no ha arrojado mayores resultados. Sigue el Gobierno siendo rehén de su adversario político natural.
Ahora el Gobierno finalmente reveló su verdadera intención que es impulsar un nuevo partido liberal. Se ha percatado que necesita respaldo político pero está confundiendo esto con el respaldo de funcionarios, lo que no trasciende de los mismos, ya que carece de respaldo legislativo y de base.
Hay que tener totalmente claro que aunque el vicepresidente forma parte del Poder Ejecutivo, él no gobierna pues la ley no le otorga facultades para gobernar desde ese cargo. Por lo mismo no se le puede vincular a las decisiones privativas del Gobierno y, más bien, hay que apoyarlo decidida y firmemente en su actuar y sus señalamientos que, como liberal y hombre de bien que es, formula.
Lamentablemente algunas personas tratan de desmeritar al prójimo como mecanismo para sobresalir, pero nadie puede decir que el doctor José Rizo Castellón ha asumido una posición cómoda. Todo lo contrario, y por ello merece reconocimiento y respaldo. La lucha por las ideas e ideales se debe librar a lo interno del partido, los espacios no están cerrados, y derecho que no se defiende a la postre se pierde.
El autor es convencional del PLC.