Réquiem al Maestro Guillermo Rosales

Dionisio Herrera y Canales

“El Maestro Rosales es camino, caminante y objetivo”.
A. Serrano Caldera

¡Salve! Maestro de maestros, tus ex condiscípulos, ex compañeros de docencia, discípulos y amigos te saludamos con respeto, admiración y cariño.

Formador de formadores, en tu caminar seguro y ejemplar como caminante honesto fuiste sembrando conocimientos y forjando altos valores humanistas, éticos, morales y espirituales.

La eternidad no sólo es privilegios de dioses, semidioses y héroes mitológicos, sino que es lauro inmarcesible y estatus elitista para maestros-hombres y hombres-maestros como tú lo fuiste y serás por tus altas calidades humanas, ética profesional, superación científica y virtudes humanistas.

Supiste ser leal y consecuente con tus valores morales, fuiste fiel a tus principios ideológicos, fuiste teoría y praxis vivencial, practicaste e inculcaste humildad, honestidad, esfuerzo y transparencia en tus educandos.

Naciste inmunizado contra la doble moral farisaica, la envidia y la hipocresía. El dolo, la mentira y el fraude no pudieron anidarse en tí. Por todo ello, fuiste y serás ejemplo guía y maestro íntegro e integral.

Maestro Rosales, celebramos con júbilo y orgullo tus ochenta años de vida fructífera y ejemplar como educador, padre y esposo siempre al lado de otra gran educadora tu abnegada, amorosa e inseparable Adelina.

En el ofrecimiento a tu homenaje, el doctor Alejandro Serrano Caldera parafraseando al poeta Machado te calificó con las palabras que sirven de epígrafe a este responso laico. Y tú contestaste sus sentidas palabras con una lección más de Maestro, de esposo y amigo; fuiste sencillo, directo, claro y enérgico.

Guillermo, podemos decir que fuiste la pedagogía hecha hombre, y el maestro hecho humildad. Tú maestro emérito y orgullo del magisterio nacional, gremio tuyo y del cual eres máximo exponente.

Siendo estudiante normalista por pobreza económica y ansias de saber te viste precisado a copiar a mano limpia los textos de Cendrero, Bruño, Astolfi y de otros autores y pedagogos.

Ya maestro de primaria normalista tu quehacer educativo no se encerró en las paredes del aula urbana y rural, sino que tu obra de promotor de cambios socioeducativos se proyectó a tus compatriotas de comunidades de la Costa Caribe nicaragüense en el Proyecto Piloto Educativo Regional. Y así te fuiste haciendo maestro; enseñando y aprendiendo.

Esa misma labor educativa la practicaste en poblados y comunidades rurales de las campiñas de las históricas Segovias, laborando como maestro asociado al SCIEP (Punto IV) ya fuera como supervisor o impartiendo cursillos de adiestramiento sobre planificación escolar, pedagogía, metodología y elaborando Unidades de Estudio y/o de Trabajo.

En reconocimiento a tu excelente labor en las escuelas nucleares y seccionales del programa urbano-rural, los directores del programa te enviaron dos veces a realizar cursos superiores en universidades de Puerto Rico y Estados Unidos, sobre Planificación Educativa, Administración y Supervisión Escolar y Trabajo Comunal.

Como dirigente sindical magisterial fundaste y organizaste el primer sindicato de maestros de tu Jinotega natal, y después fuiste cofundador de la gloriosa Federación Sindical de Maestros de Nicaragua (FSMN), a la cual perteneciste hasta su muerte orgánica oficial.

Con conciencia clasista y espíritu de lucha gremial colaboraste en la fundación y organización de la combativa Anden, siendo uno de sus pioneros dirigentes a nivel nacional.

Es necesario anotar que siendo subdirector de la Escuela Normal de Varones de Jinotepe, escribiste un artículo periodístico criticando la pobre situación salarial del magisterio nacional y demandando aumento salarial y beneficios sociales para tus colegas.

El dinasta Luis Somoza ordenó tu inmediata destitución convirtiéndote en el primer maestro cesanteado por la dictadura somociana, marchaste al exilio magisterial a Costa Rica en donde te ofrecieron sólo plaza de maestro rural y tuviste que regresar a tu Nicaragua.

Con alto espíritu de superación profesional ingresaste a la recién creada Escuela Ciencias de la Educación, de la cual egresaste con altas calificaciones. Y por tus méritos de docente pedagógico llegaste a ser director de esa misma escuela, hoy convertida en Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades.

Al darse el triunfo revolucionario sandinista fuiste llevado de la UNAN-Managua al MECD Central y ocupaste con eficiencia y honestidad el cargo de Director General de Educación. Por razones de enfermedad más que por edad te jubilaste con una baja pensión del INSS. Pero las autoridades universitarias de la UNAN-Managua, en reconocimiento a tus méritos profesionales y calidades humanas te otorgaron una pensión complementaria.

Tal como dijera el doctor Serrano Caldera eres camino abierto y visible para que otros caminen por él; eres caminante ejemplar para ser emulado por docentes y dicentes; y eres objetivo a alcanzar como hombre, maestro y ciudadano.

¡Maestro Rosales, que la tierra te sea leve!

El autor es educador.  

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