Lihteh Wu Tseng
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es una agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) creada en 1948 con el objetivo primordial de obtener el más alto grado de salud para todos los habitantes del planeta, sin distinción de raza, religión, condición socioeconómica o política. Se reconoce que la salud es un derecho básico de cada ser humano y no un privilegio. Desde 1978 en la Conferencia de Alma Ata, la OMS ha reiterado su política prioritaria de “Salud para Todos”. Sin embargo, hoy en día existe un país de 23 millones de habitantes donde puramente por cuestiones políticas se le ha excluido. Ese país es Taiwan.
Taiwan fue miembro fundador de las Naciones Unidas y uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la misma hasta 1972, cuando la ONU cedió bajo chantaje el asiento de la República de China a la República Popular China. Desde entonces Taiwan ha permanecido marginado de todos los foros internacionales.
Taiwan, fuera de la ONU, se ha esforzado y creó el milagro económico que se refleja en el ingreso per cápita de US$13,142. En el campo político se ha transformado exitosamente en una verdadera democracia que se ejemplifica por el traspaso de poder de manera pacífica al partido opositor por medio de las urnas en marzo del 2000. En el campo de la salud también ha mostrado progresos excepcionales. En 1965 se logró la erradicación de la malaria. En 1984 se lanzó una campaña de vacunación universal contra la hepatitis B con el fin de prevenir y controlar dicha enfermedad. La expectativa de vida al nacer es de 75 años. La mortalidad infantil es de 6.5 por 1,000 nacidos. A nivel internacional, Taiwan ha contribuido con ayuda humanitaria, técnica y financiera a Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, cuando fueron azotados por los desastres naturales. En conflictos bélicos como Kosovo, Afganistán e Irak, también se hizo presente a pesar de todos los obstáculos por no ser miembro de la ONU.
Actualmente Taiwan no goza de ningún estatus formal dentro de la OMS, por lo tanto no puede beneficiarse de los nexos ni puede contribuir a sus actividades e iniciativas. La comunidad médica taiwanesa ha quedado excluida de la comunidad médica internacional y de importantes foros de salud pública. La constante interferencia por parte de la República Popular China, de impedir que Taiwan se integre en la OMS, ha perjudicado el derecho de los 23 millones de habitantes de Taiwan, de recibir atención médica de una manera rápida y eficaz al igual que el resto de países del mundo. En 1993, 73 niños taiwaneses murieron de un brote de enterovirus, ya que la República Popular China bloqueó el acceso de la información de la OMS. En el 2000, luego de sufrir un terrible terremoto, Taiwan no pudo recibir ayuda humanitaria ya que la República Popular China se opuso.
Desde febrero de este año la neumonía atípica se ha propagado desde la provincia de Guangdong, en el sur de China, hacia Hong Kong y el resto de Asia. La República Popular de China se mantuvo en silencio desde los primeros brotes en noviembre del año pasado hasta finales de marzo de este año, cuando bajo la presión de la OMS empezó a reconocer estos casos. En vez de ayudar al resto del mundo, la República Popular de China ha escondido el verdadero número de casos de SARS y se cree que en su capital de Beijing existen 5 veces más casos de los reportados. Hoy en día con el avance de las comunicaciones y el transporte, las enfermedades contagiosas se pueden propagar rápidamente tal y como lo ha demostrado el caso de la neumonía atípica.
Justo cuando el mundo se está volviendo más integrado y globalizado, todos dependemos unos de otros. La salud no tiene fronteras como lo caracteriza la neumonía atípica. Es inconcebible que las autoridades mundiales por temor a ofender a la República Popular China, un país regido por un régimen autocrático y antidemocrático, dejen sin derechos de salud a 23 millones de seres humanos. Recordemos la constitución propia de la OMS “el objetivo primordial es alcanzar el nivel más alto de salud en todos los habitantes de la Tierra sin importar raza, religión, condición socioeconómica o política”. Es por eso que llamamos a todos que apoyen el ingreso de Taiwan a la OMS.
El autor es médico oftalmólogo especialista en cirugía de retina.