- Analistas subrayan escaso apoyo de votantes y lastres económicos
Susan Schneider yHilary BurkReuters
NUEVA YORK Y BUENOS AIRES,- Para Wall Street, el nuevo presidente de Argentina, Néstor Kirchner, tendrá que realizar uno de los más difíciles actos de malabarismo que se hayan visto en la turbulenta historia financiera del país.
Kirchner, gobernador de la distante provincia argentina de Santa Cruz, asumirá la Presidencia este mes luego que su rival, Carlos Menem, se retiró el miércoles de la carrera presidencial.
Muchos en Wall Street dijeron que la manera en que Kirchner ganó la contienda electoral, sin una votación en segunda vuelta que le diera el abrumador apoyo popular que las encuestas auguraban, genera dudas sobre qué tan fuerte será su mandato cuando asuma el 25 de mayo, y el respaldo que tendrá para ejecutar lo que seguramente será una agenda poco envidiable.
El próximo líder argentino, el sexto en 18 meses, deberá equilibrar las urgentes necesidades de un país con niveles de pobreza en 60 por ciento y de desempleo en 25 por ciento, con las impacientes demandas de tenedores de bonos, quienes quedaron en el limbo el año pasado cuando Argentina incumplió sus pagos de deuda, uno de los mayores “default” del mundo.
Y eso es sólo el principio.
Si Kirchner espera sacar a su país de las listas de los parias financieros mundiales y atraer las inversiones necesarias, también deberá ejecutar con habilidad un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y remendar un sistema financiero diezmado por el incumplimiento del año pasado, y por una desordenada devaluación de la moneda, el peso.
“Enfrenta un duro camino por delante, con renegociaciones de deuda, la necesidad de recapitalizar los bancos (…) y llegar a un acuerdo rápidamente con el FMI”, dijo Suhas Ketkar, economista y jefe de análisis de mercados emergentes en el Royal Bank of Scotland.
Sin estos elementos, “lo que hemos visto como un rebote de la economía desde los bajos niveles en que se encontraba no será sostenible”, añadió.
DEUDA POR TODOS LADOS
El primer reto de Kirchner es asegurar que el país tenga un continuo acceso a los bolsillos del FMI.
Argentina le debe al organismo 14,000 millones de dólares, parte de unos 31,000 millones de dólares que adeuda a los organismos multilaterales, así que el gobierno de Kirchner necesitará una rápida aprobación del FMI para sus planes económicos para financiar su abultada deuda.
Un acuerdo con el FMI es vital no sólo para evitar nuevos incumplimientos.
Argentina también necesita el sello de aprobación del FMI para su plan financiero, dijeron analistas, antes que pueda dar el siguiente paso: la reestructuración de los 60,000 millones de dólares de deuda que ya incumplió ante acreedores privados.
Desde que comenzó la campaña presidencial, Wall Street vio a Kirchner y a su principal hombre en economía, Roberto Lavagna, el actual ministro de Economía, con un poco de recelo.
Y luego está la pregunta de la gobernabilidad. Aunque Kirchner lideraba las encuestas por algo más del 40 por ciento, el retiro de Menem le quitó una amplia victoria y así un fuerte inicio de su mandato, dijeron algunos analistas.