Néstor Kirchner ha gobernado con cierto éxito una provincia rica y lejana, pero no tiene experiencia en el “teje y maneje” de la gran política central en Buenos Aires, según algunos críticos. (LA PRENSA/AP)

Kirchner, “el menos malo” de todos

El gobernador de la patagónica provincia de Santa Cruz , la cual maneja como su feudo personal, era un desconocido a principios de año Alistair ScruttonReuters BUENOS AIRES.- Néstor Kirchner emergió desde una lejana provincia de la Patagonia y ganó la Presidencia con la fama de ser uno de los “menos malos” de los desacreditados […]

  • El gobernador de la patagónica provincia de Santa Cruz , la cual maneja como su feudo personal, era un desconocido a principios de año

Alistair ScruttonReuters

BUENOS AIRES.- Néstor Kirchner emergió desde una lejana provincia de la Patagonia y ganó la Presidencia con la fama de ser uno de los “menos malos” de los desacreditados políticos de Argentina y sin haber triunfado en la contienda electoral por la primera magistratura.

Kirchner, descendiente de suizos y croatas e hijo de un empleado postal, se sentará en el sillón presidencial luego que el ex mandatario Carlos Menem se retiró de la carrera por la Presidencia cuando las encuestas aseguraban que iba a perder en la segunda vuelta por hasta 40 puntos.

Así, el gobernador de Santa Cruz, miembro del partido peronista que es elogiado por administrar eficientemente una de las provincias más ricas y despobladas de Argentina, estará desde el 25 de mayo al frente de un país que está logrando salir de la peor crisis económica y social de su historia.

FAVORITO DE DUHALDE

El dirigente patagónico era un desconocido antes de enero, cuando el presidente Eduardo Duhalde decidió apoyar su candidatura. Por eso es que sus enemigos lo describen como un “títere” de Duhalde, que controla el poderoso aparato político del peronismo en la provincia de Buenos Aires.

La falta de carisma de Kirchner es un escollo a la hora de buscar el respaldo popular que requerirá a lo largo del mandato de cuatro años. Dos de los tres últimos presidentes de Argentina tuvieron que renunciar por falta de ese apoyo antes de concluir sus períodos.

“El marco institucional y político exige una profundización del sistema democrático, ya que es la voluntad popular la gran legitimadora de políticas que tornarán viable una gestión en una Argentina devastada”, dijo el miércoles en su último discurso antes de quedar a las puertas del gobierno.

La renuncia de Menem le impidió a Kirchner llegar a la primera magistratura con la cantidad de votos que se suponía iba a recibir en la segunda vuelta.

Sus críticos dicen que Kirchner, de 53 años, no es el más idóneo para gobernar Argentina y que su experiencia se remite a manejar una provincia rica en petróleo, tan lejos de Buenos Aires, el centro de decisiones del país, como Moscú de París.

“Kirchner duerme con el libro de Maquiavelo en su mesa de luz” (mesa de de noche), dijo el policía retirado Manuel León, de 57 años, en Río Gallegos, la capital de Santa Cruz, en cuyas heladas calles acampó para protestar contra el plan del gobernador peronista de reducir las pensiones provinciales.

“Él puede reconstruir el tejido de la clase media”, dijo su hermana Alicia Kirchner, funcionaria del gobierno provincial, mientras mostraba un nuevo hospital en Río Gallegos.

Su imagen de candidato serio y trabajador con políticas centristas es lo que muchos votantes podrían valorar, tras un colapso económico que generó una extraña saga en la que desfilaron cinco presidentes en dos semanas, entre fines del 2001 e inicios del 2002.

“Kirchner tiene una enorme ventaja. Él vive y respira política las 24 horas del día”, opinó Roberto Giubetich, un legislador opositor en Santa Cruz. “Kirchner es inteligente, a veces brillante. Pero esto es un feudo que depende de él”, dijo refiriéndose a su provincia natal.

Con una historia fiscal conservadora durante su mandato en Santa Cruz, pero con un discurso salpicado de retórica izquierdista, Kirchner intentó armar para las elecciones presidenciales una coalición que mezcla la izquierda y la derecha.

TODO UN CACIQUE

Kirchner fue acusado de conducir Santa Cruz como si fuera un feudo, donde mantiene el control de los tribunales, los medios de prensa y la policía, poderes que le permitieron cambiar la Constitución provincial en dos oportunidades para conseguir dos reelecciones.

En fecha reciente, trascendió que el gobernador maneja casi 600 millones de dólares del dinero provincial en una cuenta en Suiza. Haber sacado el dinero del país le permitió evitar “el corralito”, el congelamiento de los depósitos en dólares que fue decretado como un intento de impedir una catástrofe financiera en Argentina.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí