Benjamín Pérez Fonseca
Referente a la despectiva afirmación que don Eduardo Enríquez nos hace en su columna Blanco y Negro del 10 de mayo corriente, quiero decir en mi condición de Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos de Nicaragua que más que leer saboreo los artículos de Fabián Medina, Eduardo Enríquez y León Núñez, entre otros.
Don Eduardo dice textualmente: “Y con ese pacto el PLC y el sandinismo no sólo votaron juntos en la Asamblea Nacional sino que se repartieron los otros poderes, la Contraloría, la Fiscalía y hasta un organismo inocuo como la Procuraduría de Derechos Humanos”.
Es asunto de opiniones. Para don Eduardo Enríquez somos inocuos, pero para miles de nicaragüenses somos la única institución del Estado que en esta crisis de valores y de ética que afecta y destruye a Nicaragua, puede levantar la frente y decir estamos cumpliendo.
Cuando afirma que nacimos del pacto eso no me avergüenza, porque el pacto fue decisión de otros. La mía fue ser y tener valor de practicar la autonomía, independencia y neutralidad política, algo que para nuestra satisfacción, afirma y reconoce la gran mayoría de los nicaragüenses, con la que lamentablemente no concuerda don Eduardo.
Le pido a don Eduardo, reexaminarnos, reanalizarnos y revalorarnos, y después de ello recalificarnos. Sea cual fuere su nueva decisión y valoración siempre contará con mi respeto y admiración. Para lo anterior es vital y fundamental que nos siga viendo, que no nos olvide e ignore.
Procurador de Derechos Humanos.