Marvin Benard pasa su peor momento en las Grandes Ligas. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Listo para lo peor

Edgard Tijerino M.ENVIADO [email protected] MIAMI.- Antes de ser enviado a Triple A, mientras batallaba con su agudo problema en sus rodillas y el estar en el banco desvanecía ilusiones, las puertas del paraíso parecían cerrarse para Marvin Benard. Esto es dramático cuando estás atravesando en las sombras tu último año de contrato, y no tienes […]

Edgard Tijerino M.ENVIADO [email protected]

MIAMI.- Antes de ser enviado a Triple A, mientras batallaba con su agudo problema en sus rodillas y el estar en el banco desvanecía ilusiones, las puertas del paraíso parecían cerrarse para Marvin Benard.

Esto es dramático cuando estás atravesando en las sombras tu último año de contrato, y no tienes ninguna señal clara sobre tu futuro inmediato

“Pase lo que pase conmigo, estoy listo para cualquier cosa”, me dice, intentando masticar la amargura de estos momentos.

¿Incluso para lo peor?

“Para todo, y no voy a decepcionarme. He sido feliz llegando hasta aquí y logrando sostenerme por un buen rato. Es un sueño que convertí en realidad”.

Vamos, ¿qué sería lo peor para vos?

“No poder recuperarme del problema en las rodillas, que persiste desde el entrenamiento, y quedar fuera del béisbol del Grandes Ligas”.

¿Has estado jugando averiado físicamente todas estas semanas?

“Así es. Mi rodilla crujió durante un robo de home contra Oakland”.

¿Y lo sabían aquí?

“Preferí no decirlo esperando tener las suficientes oportunidades para entrar en calor y obviar el malestar, pero eso no ocurrió, y estoy pendiente de una revisión médica que determinará si debo operarme… Como estoy entrando muy poco en acción, es un buen momento para hacerlo”.

¿Qué pasa? Te veo mansamente resignado… ¿Dónde se han ido tu ansiedad, tu capacidad para luchar con los factores adversos, ese empeño en superarte?

“Los sigo teniendo, pero soy realista. En estos momentos todo se ve difícil para mí. ¿Cómo lo voy a ocultar? Eso sí, continúo esperando una oportunidad”.

Esta situación debe colocarte una gran presión encima… ¿Cómo estás manejando la coexistencia con esa preocupación?

“No, no me siento presionado. Sé que son situaciones que se presentan y hay que enfrentarlas. La vida esta llena de retos. De eso tenemos que estar claros”.

Sin embargo, debe ser un impacto para cualquiera, incluyendo a alguien de tanta dureza mental como vos, quedar sin opciones.

“No… Fíjate que no… Yo me voy a la casa contento”.

¿Es posible bloquearte mentalmente frente a eso? Me parece improbable.

“Yo lo hago… Tengo que estar listo para cualquier llamado… Ese es mi trabajo”.

¿Qué es lo más frustrante para vos en este instante?

“Sentirme amarrado, sin poder hacer nada… ¿Cómo voy a batear, fildear, robar bases o ser positivo para el equipo estando en el banco?”

¿Hay un desencanto tuyo que te está aguijoneando?

“Es con la pelota en general, porque se convierte más en negocio que deporte, y eso lo molesta a uno… Sólo siendo súper-estrella te respetan y no imponen condiciones, es decir, no hacen lo que quieran con vos”.

Marvin habla como si los cuervos estuvieran graznando a su alrededor y el ocaso amenazante estuviera intentando acorralarlo…

El resplandeciente paseo por las Mayores se ha convertido en un túnel. Siente que las puertas del paraíso se le están cerrando. Las perspectivas han cambiado drásticamente.

ME DA PENA

“Estoy acostumbrado a trabajar y que me paguen. Por esa razón es que me incomoda estar cobrando un buen salario desde el banco… Me da pena”, dijo Benard, mientras se colocaba hielo en cada una de sus rodillas.

“A mí nunca me han regalado nada y siento vergüenza. Yo quisiera estar ganando mi dinero, pero, ¿qué puedo hacer?… Son ellos los que valoran y deciden qué hacer, pero me siento mal, lo admito”, agregó.

“Todavía confío en obtener alguna oportunidad. Es algo que necesito para demostrar que puedo serles útil… Por ahora, eso es sólo un deseo. Ojalá pueda tener esa oportunidad”.  

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