- Monseñor Hombach ofreció misa por el acontecimiento ocurrido hace 23 años
Mercedes SequeiraCORRESPONSAL/ [email protected]
Miles de católicos de todas partes del país celebraron con la Santa Eucaristía, ayer, con fervor religioso, el 23 aniversario de la aparición de la Virgen María, para lo que asistieron a su santuario en el municipio de Cuapa, Chontales.
La misa la ofició el Obispo de la Diócesis de Chontales y Río San Juan, monseñor Bernardo Hombach, que fue acompañado por el clero, el cual rindió tributo a la Virgen María, aparecida hace 23 años al padre Bernardo Martínez, ya fallecido.
En su homilía, monseñor Hombach dijo que la misión de la Virgen María siempre fue la misma: “Así como ella (virgen) dio a luz a su Hijo en aquel tiempo, en Belén, en circunstancias de pobreza, de miseria; así ella sigue alumbrando a su Hijo (Jesús), también en esta época de nuestro mundo”, reiteró.
Refirió el religioso que la Virgen María no se deja acaparar por ningún grupo ideológico, por ningún partido político, y que la única condición de su corazón de madre, que nos pone, es que tengamos confianza en ella y que nos dejemos guiar hacia sí.
OTRAS GUERRAS
También manifestó que los nicaragüenses le deben dar gracias a Dios, por los avances en este país. “Ya no tenemos guerra, ya no ruge la voz del cañón; sin embargo, otras guerras se están llevando a cabo y seguimos siendo un pueblo que camina, por parte, en tinieblas”, criticó Hombach.
El Obispo hizo un llamado al pueblo cristiano a ser crítico, y si es necesario utilizar los medios de comunicación para alzar la voz, hay que hacerlo, expresó.
También se refirió a los legisladores, diputados de Chontales y Río San Juan. “Hago un llamado a ellos, a sus conciencias, para que hablen, que defiendan la familia”.
Otro de los temas de mayor preocupación para el obispo Hombach fueron las quemas y el despale indiscriminado que realizan algunos ganaderos en las reservas naturales, por lo que aseguró que ser misionero obliga también a crear conciencia de que este mundo en que vivimos, que esta tierra que trabajamos es prestada de Dios y pertenece a todos. “Tenemos que trabajar nuestra tierra para que sirva de sustento a generaciones venideras, no podemos quemar, no podemos destrozar todos los cartuchos, toda la naturaleza que tenemos”, aconsejó.