Calendas

Luis Sánchez [email protected]

Un tema que tenía en lista de espera desde que hace algunas semanas me lo solicitó el mismo lector en California que me pidió escribir sobre la Cábala, es el de las calendas.

Calenda es una palabra en latín (kalendae) que significa “anuncio”, con la cual los romanos denominaban el primer día de cada mes.

Se le decía calenda, o anuncio, porque ese día los sacerdotes anunciaban a la población cuándo sería el “día de nonas”, que en algunos meses era el quinto día y en otros el séptimo. (“Nona” era la última de las cuatro partes iguales en que los romanos dividían el día solar, y duraba entre el fin de la novena hora temporal, a eso de las tres de la tarde actual, hasta el fin de la duodécima y última hora, más o menos a las seis de la tarde actualmente, y que se marcaba al ocultarse el Sol).

Calenda, de la que se originó la palabra calendario, tiene dos significados, siendo el principal y más conocido el que se refiere a la antigua expresión sobre “las calendas griegas”.

La calenda romana no existía en el cómputo del tiempo de los griegos, y por eso la expresión “esperar a las calendas griegas” significaba —y significa— algo que nunca va a ocurrir. La célebre frase la pronunció el emperador romano Augusto César (Cayo Octavio), quien nació en el año 63 antes de Cristo y murió en el año 14 de nuestra era. Augusto fue el primero y según los historiadores el más importante de todos los emperadores de Roma, reinó por un período prolongado —57 años— y durante su reinado se impuso e imperó la llamada pax romana sobre Roma y sus pueblos tributarios.

Augusto fue sobrino-nieto de Julio César (César significa emperador, de allí se deriva zar, como se le llama en ruso al emperador, y káiser, en alemán) y a la muerte de su tío abuelo asumió el poder en medio de una enconada guerra civil. Pero a partir de la contundente victoria que obtuvo en la batalla de Accio o Actium (año 31 antes de Cristo), Octavio Augusto dominó de manera absoluta en todo el imperio romano.

Octavio Augusto pronunció la famosa frase de las calendas griegas, refiriéndose a quienes tienen deudas y no las pagan, y que al parecer esperan a las calendas griegas para pagar, es decir, a una fecha que no existe y por lo tanto nunca van a honrar sus obligaciones.

La palabra calenda se usa también en el cómputo eclesiástico como primer día del mes y registro del martirologio romano, en el que se inscriben los nombres y los hechos de los santos, así como las fiestas pertenecientes a cada día.

El primer mártir del cristianismo, antes de Cristo fue Juan el Bautista, quien según las Escrituras preparó el camino a Jesús. Juan fue el último de los profetas, inauguró el Evangelio y dio testimonio con su predicación, su bautismo de conversión y su martirio.

Pero el primer mártir del cristianismo después de Jesucristo fue Esteban, uno de los diáconos de la primera comunidad cristiana y administrador de los bienes comunes. Esteban fue muerto a pedradas en Jerusalén, y después de él sobrevino la extensa lista de mártires del cristianismo, hasta que éste se convirtió en religión imperial en el año 313, con el Edicto de Milán del emperador Constantino el Grande.  

Editorial
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