- Ex director de Cáritas de Jinotega implica a monseñor Vílchez en la venta de las donaciones
- Desde su condición de prófugo, hace revelaciones en una carta que escribió para que “se sepa la verdad”
Silvia González SilesCORRESPONSAL/[email protected]
Después de cuatro meses de que la juez Adriana Molina Fajardo dictara auto de prisión en su contra, Miguel Montenegro López, ex director de Cáritas de Jinotega —actualmente prófugo— reveló que el obispo de esa ciudad, monseñor Pedro Vílchez, “siempre tuvo pleno conocimiento” de las ventas de las donaciones que llegaban a ese organismo de la Iglesia Católica.
Esta revelación la hizo Montenegro en una carta que dirige al obispo Vílchez desde un lugar donde se encuentra oculto, la cual autenticó el notario Bécquer Moreno.
El motivo de la misma, según una copia en poder de LA PRENSA, fue la necesidad de dar a conocer la verdad. “Porque parece que la única verdad es la que tiene usted (monseñor Vílchez) y Eliar Pineda (otro sacerdote jinotegano), quien tanto insistió en destruir Cáritas”, dice textualmente la carta.
LA PRENSA intentó comunicarse con monseñor Vílchez, pero él no se encontraba en Jinotega. Tanto su secretaria, como el padre Martín Cantarero, quien se encontraba en la oficina del obispo de Jinotega, confirmaron que éste viajó ayer después del mediodía a una comunidad lejana de ese departamento, dentro de sus conocidas misiones anuales a las comunidades.
Montenegro, al igual que dos personas, fueron acusadas en octubre del año pasado por los delitos de hurto en perjuicio del señor Isidro Sobalvarro, y por abuso de confianza, defraudación, falsificación de instrumentos privados y asociación ilícita para delinquir en contra de Cáritas de Jinotega, todo dentro de un proceso que escandalizó a la sociedad jinotegana.
MÁS REVELACIONES
Esencialmente, el escándalo se originó luego que se conoció la comercialización de productos donados por la comunidad internacional para beneficio de las familias pobres de la zona seca de este departamento, muchos de los cuales Cáritas no podía vender.
“Con respecto a las donaciones de víveres y otros, eran para vender, aparte de lo que era componente de algún proyecto en particular. Con los productos de la Fundación Americano Nicaragüense, que es con lo que se inicia el alboroto, siempre el obispo tuvo pleno conocimiento, no se estaba haciendo nada raro, él mismo vendía, y Cáritas, con su autorización, vendía para cubrir gastos obligatorios, ya que no tenían presupuesto, como por ejemplo: combustibles y lubricantes, mantenimiento, repuestos, llantas, mano de obra y algunos salarios sin presupuesto: conductor, celador, conserje y misceláneos”, dice otro de los párrafos.
Por otro lado, en su carta, Montenegro dice que quiere dejar clarísimo que el obispo tenía pleno conocimiento de la venta de los productos: “Pero fue mal asesorado por el mismo Eliar (Pineda), más su abogada (de monseñor Vílchez), hasta llegar al extremo insólito de negar tener conocimiento de todo, pero la justicia llega en cualquier momento” dice.
El resto de carta habla de la forma en que se constituyó Cáritas de Jinotega, así como el salario que Montenegro devengaba, y, además, asegura que en sus declaraciones ante el Juzgado del Crimen de Jinotega trató de defender al señor obispo sin saber el daño que se hacía a sí mismo.
DESCALIFICA
“En los últimos días, han salido por los medios de comunicación locales, cosas (informaciones) que no se sabe si son realidad o no. Al final, todo ha quedado en entredicho”, dijo a LA PRENSA el padre Martín Cantarero, al descalificar la carta de Miguel Montenegro, ex director de Cáritas de Jinotega.