Gretel Ortega y Zaida Mercado son dos de las niñas que dejaron la calle y aprenden un oficio, para valer en el futuro. La Prensa/O. Valenzuela

Niñas encuentran un hogar

Asociación Quincho Barrilete recibirá hoy otra donación de los taiwaneses Arturo Mcfields [email protected] Mientras en las calles aumenta la prostitución y el abuso infantil, en la Asociación Quincho Barrilete las niñas trabajadoras encuentran un hogar y una esperanza, para recuperar los sueños que la violencia y el maltrato les han intentado arrebatar. “Antes andaba en […]

  • Asociación Quincho Barrilete recibirá hoy otra donación
    de los taiwaneses

Arturo Mcfields [email protected]

Mientras en las calles aumenta la prostitución y el abuso infantil, en la Asociación Quincho Barrilete las niñas trabajadoras encuentran un hogar y una esperanza, para recuperar los sueños que la violencia y el maltrato les han intentado arrebatar.

“Antes andaba en la calle vendiendo, no iba a clases, pero ahora estoy estudiando y estoy en sexto grado”, dice Flor de los Ángeles Pérez. Ella tiene 15 años de edad y sufrió violencia. Ahora ya conoce el arte de la costura, la repostería y algunas manualidades. Su sueño es llegar a tener un negocio propio.

Flor recuerda que hace tres años su única tarea era trabajar vendiendo en las calles.

La educadora del centro, Mayra Uriarte, cuenta que las niñas a veces “sólo quieren un abrazo, andan en busca de cariño, aquí algunas niñas hasta le dicen mamita a una, porque existe la necesidad de un referente afectivo, de un hogar que les permita curar las heridas”.

Entre los casos que atiende la Asociación Quincho Barrilete, están los de niñas que han ejercido la prostitución. “Les damos atención medica y también sicológica… También procuramos incluir a las madres de las niñas, para eso tenemos una escuela de padres de familia”, explica Uriarte.

De pandillero, a educador

Bayardo José Rodríguez tiene 22 años y estudia cuarto año de Derecho.

Actualmente, Bayardo trabaja en sus ratos libres como educador en la Asociación Quincho Barrilete, ayudando a muchos niños de la calle que, al igual que él, habían perdido el rumbo y hoy construyen su futuro.

“Andaba en pandillas juveniles, haciendo cosas malas”, recuerda Bayardo mientras termina de pintar un mural que adorna la casa-patio de la asociación, que sirve de “filtro” a jóvenes recién captados de los semáforos y que allí inician un proceso de adaptación.

Cuando Bayardo tenía 16 años, su padre pidió ayuda a la asociación para que le ayudaran a rescatar al joven. “Comencé a estudiar y después me capacité como educador social y comencé a estudiar Derecho. Ahora quiero ayudar a los niños”, comenta.

Empresarios no les ayudan

El sacerdote Antonio Castro, párroco de la iglesia La Merced y miembro de la directiva de la Asociación Quincho Barrilete, dice que desde 1990 comenzaron a trabajar para darle una oportunidad a la niñez en riesgo, pero lamenta que esta obra haya tenido poco respaldo del sector empresarial del país.

Según el religioso, el costo de los programas de la asociación es de unos diez mil dólares mensuales, dinero que recaudan a través de una red de amigos.

Taiwán le ayuda

El sacerdote Antonio Castro dijo que el gobierno de Taiwán les ha dado colaboraciones valiosas, que el año pasado sumaron cerca de 50 mil dólares.

-La embajada taiwanesa, en coordinación con instituciones cristianas nicaragüenses, entregará hoy lunes otra donación de artículos para los niños desamparados de la Asociación Quincho Barrilete.

-Son paquetes de alimentos, ropa, utensilios de cocina y juguetes que fueron recolectados por la Fundación “Simple Ayuda”, constituida en el año 2000 por miembros de la comunidad china radicada en Los Ángeles, Estados Unidos.  

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