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BAGDAD.-La policía volvió a patrullar ayer la capital de Irak, pero había pocos agentes en las calles en medio del caos reinante: no hay salarios fijos, responsabilidades delineadas ni cadena de mando definida.
La conclusión: en Bagdad incluso la policía se siente insegura.
Cientos de agentes rondaban los cuarteles confusamente después de que las fuerzas anglo-estadounidenses que derrocaron al gobierno de Sadam Hussein emitieron una convocatoria por la radio para que todos los agentes de las cuatro principales fuerzas policíacas se presentaran ayer a trabajar.
Aunque unos pocos agentes volvieron a trabajar por propia iniciativa después de que los estadounidenses tomaron Bagdad, ayer fue el primer día oficial de labores.
Hubo revisiones de oficinas saqueadas y patrullas destrozadas, pero pocos agentes patrullaron. En una ciudad donde en muchas partes ahora predomina la ley del revólver, muchos de los policías, desarmados en su mayoría, afirmaron que se sienten inseguros.
“Probablemente usted se percatará que los ciudadanos respetan más a las patrullas estadounidenses que a las iraquíes. Eso es porque las de Estados Unidos portan armas’’, dijo el coronel Karim Sarhan, de 47 años, desplazándose por las calles en un automóvil Máxima de Nissan equipado con luces de policía pero sin placas de circulación.
La mayoría de los iraquíes -y muchos oficiales militares estadounidenses de alto rango- ven el establecimiento de la ley y el orden como la tarea más urgente que tendrá que emprender el nuevo gobierno. Mientras las calles sean inseguras, dicen, las tiendas no pueden abrir, las fábricas no pueden producir y los niños no pueden asistir a la escuela.
Pero la desconfianza que los ciudadanos tienen hacia la policía, a la que consideran como fuerzas de un régimen represor, hace que el restablecimiento del orden sea una labor de proporciones gigantescas.
Para complicar el asunto, los agentes se quejaron de que las fuerzas anglo-estadounidenses parecen confundidas sobre las obligaciones que cada quien tiene que cumplir.
“Todo mundo se está imponiendo como comandante. No hay organización”, le grito el sargento Haider Jamal a policías, periodistas y tropas estadounidenses. “Si ustedes no me pagan mi sueldo, me convertiré en un saqueador”.
El general Hamid Othman, nuevo jefe de la policía de Bagdad, dijo que aún está asignando las responsabilidades que cada quien tendrá que cumplir.
“Las cosas se normalizarán en dos o tres días”, dijo. “Nuestra meta es lograr la seguridad, con la cooperación de los ciudadanos de Bagdad”.
TRIUNVIRATO MIXTO REGIRÁ PETRÓLEO IRAQUÍ
BAGDAD/AP
Los administradores estadounidenses de Irak han nombrado a dos funcionarios petroleros iraquíes y a un ejecutivo petrolero estadounidense retirado para dirigir el Ministerio del Petróleo, dijo el ayer un vocero del equipo que ayuda a reconstruir Irak.
Thamer Abbas al-Ghadban, quien fue director general de los departamentos de estudios, planeación y continuidad del ministerio, será el director ejecutivo de la cartera, según John Kincannon, vocero de la oficina de Reconstrucción y Asistencia Humanitaria.
Su segundo será Fadhil Othman, ex ejecutivo petrolero iraquí que pasó años en el exilio, agregó Kincannon.
El director del consejo de asesoría del ministerio será Philip J. Carroll, director ejecutivo retirado de Shell Oil Co., agregó el vocero. Shell Oil Co. es la filial estadounidense de Royal Dutch-Shell Group, con sede en Londres.
Estados Unidos nombra cuidadosamente a los funcionarios del nuevo gobierno de Irak y ningún sector es quizás más delicado que el sector petrolero. Muchos iraquíes sospechan que los ocupantes quieren llevarse su petróleo.
El presidente George W. Bush ha dicho que el petróleo iraquí será usado para beneficiar al pueblo de ese país.
Bajo la administración estadounidense, Irak enfrenta el reto de incrementar su producción petrolera a 3,5 millones de barriles diarios, la cantidad que extraía antes de la invasión a Kuwait en 1990.