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El Día Mundial de la Libertad de Prensa, celebrado el sábado, encontró a Nicaragua en una buena posición. Después de Costa Rica, es uno de los países centroamericanos que más garantiza ese derecho ciudadano, aunque persisten trabas como la falta de acceso a la información pública.
En Nicaragua hace falta una ley que asegure el acceso a información y documentos públicos, pero además hay que limpiar de obstáculos la circulación de información para que cada vez sea más accesible a los ciudadanos.
El reclamo que hace el canal de televisión Extraplus al instituto de telecomunicaciones Telcor, para que le mantengan su frecuencia en el servicio de televisión por cable de la empresa Estesa, es un caso propicio para determinar los derechos de las emisoras nacionales frente a las señales que llegan del extranjero.
La ley nicaragüense de Telecomunicaciones se rige por el principio de la no discriminación, dando igual derecho en este caso a una televisora pequeña como a una grande, pero ha quedado en la incertidumbre con qué derechos y obligaciones puede una señal nacional circular por las redes de las empresas de cable.
Aunque Estesa alega que su negocio es repartir la señal de los canales extranjeros, la realidad es que el servicio de televisión por cable se ha extendido y para mucha gente, incluso de pocos recursos, se ha convertido en una necesidad, razón por la que cada vez menos hogares dependen de las antenas tradicionales para captar los canales nacionales.
Vale entonces considerar necesario que los canales nacionales, pequeños o grandes, tengan un buen lugar entre la gama de canales que llegan por cable a los nicaragüenses; porque todos ofrecen un servicio informativo que merece ser conocido por los ciudadanos.
O sea que, aparte de libertad de expresión y de prensa, los ciudadanos tienen derecho a tener acceso, sin trabas, a las publicaciones y transmisiones informativas nacionales, independiente de sus preferencias.
Incluso, si lo vemos desde la perspectiva de la economía de mercado, a los empresarios les conviene tener acceso a información variada y de calidad, porque es un elemento importante para sus negocios o licitaciones, además que en una competencia libre las ideas tienen que circular con la misma fluidez que los productos.
La promoción de la transparencia administrativa ha tenido auge en el mundo y el gobierno de Nicaragua ha sido uno de sus abanderados, desde que asumió la presidencia Enrique Bolaños hace más de un año. Esa claridad depende de la información sin estorbos. Por eso “a los corruptos se les están agotando los escondites”, dijo en enero Peter Eigen, presidente de Transparency International.
Otros ven que la pobreza podría reducirse, en tanto se libere el acceso a la información y mejore su calidad, como sugirió el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn. “Las personas más informadas tienen las herramientas para tomar mejores opciones”, afirmó.