Foto: LA PRENSA/AP

Apuntalando la superioridad estratégica de EE.UU.

Alberto L. Alemán [email protected] En septiembre de 2002, el PNAC formuló su plan estratégico sobre cómo los EE.UU. deben ejercer su liderazgo global y proyectar su poderío militar. Los puntos del programa fueron expuestos en un trabajo llamado “Reconstruyendo las Defensas de América (Rebuilding Americas´s Defense)”. Seguía ideas desarrolladas en los últimos días de la […]

Alberto L. Alemán [email protected]

En septiembre de 2002, el PNAC formuló su plan estratégico sobre cómo los EE.UU. deben ejercer su liderazgo global y proyectar su poderío militar. Los puntos del programa fueron expuestos en un trabajo llamado “Reconstruyendo las Defensas de América (Rebuilding Americas´s Defense)”. Seguía ideas desarrolladas en los últimos días de la Administración de Bush padre en un Pentágono manejado por Dick Cheney, entonces Secretario de Defensa, hoy Vicepresidente. Entre otros puntos, se propone:

Desarrollar e instalar defensas globales de misiles para proteger el territorio estadounidense y el de los aliados, para garantizar una base segura para la proyección del poder de los EE.UU. en el mundo.

Controlar el espacio y el ciberespacio y allanar el camino para la creación de un nuevo servicio militar: las Fuerzas Espaciales de EE.UU.

Incrementar el gasto de defensa.

Explotar la “revolución en asuntos militares”, es decir, la alta tecnología y las armas que no necesitan ser operadas por humanos.

Desarrollar un nuevo tipo de armas nucleares que llenen nuevas demandas militares.

EE.UU. debe reconfigurar su fuerza nuclear y sus defensas antimisiles para responder a la proliferación atómica y de otros tipos de armas de destrucción masiva (químicas o biológicas).

Enfrentar misiones que requieren la ubicación permanente de tropas estadounidenses (en diversas partes del mundo).

Establecer un perímetro más ancho de seguridad y desarrollar una red de bases en el exterior para aumentar el alcance de sus fuerzas, ampliando la presencia de Europa Occidental y el Noreste de Asia, a zonas como el Sudeste Asiático o el Oriente.

Es necesario hacer frente al surgimiento de China como gran potencia.

Convertir a la Fuerza Aérea en una fuerza capaz de asestar “el primer golpe” a nivel global.

A Irak, Irán, Norcorea o estados similares no se les debe permitir minar el liderazgo de EE.UU., intimidar a los aliados de éste, o amenazar el propio territorio estadounidense.  

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