Andrés García
El tres de mayo es una fecha dedicada en el mundo entero a celebrar el Día Mundial de la Libertad de Prensa, pero los ciudadanos del Continente Americano lamentablemente no tenemos mucho que celebrar.
(El Día Mundial de la Libertad de Prensa fue instaurado en conmemoración de la Declaración de Windhoek, documento que contiene principios sobre la defensa de la libertad de prensa, redactado en 1991 durante una reunión de periodistas africanos impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Todo avance en materia de libertad de prensa en los últimos meses, como la promulgación de leyes de acceso a la información pública en México, Perú y Panamá, o la eliminación de la figura del desacato en Costa Rica, o la creación de fiscalías especiales en Colombia para atender los casos de crímenes contra periodistas, son acciones que en otro momento podríamos celebrar pero que han quedado totalmente diluidas por la ola represiva desatada por el gobierno de Cuba en contra de los periodistas independientes y otros disidentes políticos.
Es una vergüenza que a estas alturas en el hemisferio occidental todavía existan regímenes que hagan gala del autoritarismo y que condenen a sus periodistas y propios ciudadanos por el sólo hecho de expresarse o por poseer una radio o una máquina de fax.
No se puede celebrar porque veintiocho periodistas están en este momento purgando hasta 27 años en las cárceles cubanas. Entre ellos, el prominente poeta y vicepresidente regional de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP desde hace cinco años, Raúl Rivero, quien fue detenido en La Habana en el mismo momento que su informe sobre la situación oscura de la libertad de prensa en la isla era leído en la reunión de la SIP en El Salvador, en marzo pasado.
El trabajo con Rivero y el apoyo a la creación del movimiento de periodismo independiente hace ya poco más de una década es un claro testimonio del compromiso que la SIP ha tenido con la promoción de la libertad de prensa en ese país, y de la férrea lucha que enarboló en los últimos 40 años contra la dictadura del pensamiento.
La SIP se solidariza con los periodistas presos y sus familiares y aquéllos que todavía hacen malabares para seguir informando; pero, también reclama a la comunidad internacional porque lo que está sucediendo es consecuencia de años de tibieza frente a un gobierno de extenso historial antidemocrático.
Se necesita una acción y persuasión mancomunada para que en Cuba el ejercicio de la libertad y de la libertad de prensa no sean una concesión de las autoridades, sino que como derecho humano fundamental sea parte del libre albedrío de sus ciudadanos.
Más allá del tema de Cuba, y justamente porque este Día Mundial de la Libertad de Prensa tiene a la impunidad como tema, es que se debe señalar la otra característica que avergüenza: Hay en las Américas uno de los mayores índices de asesinatos contra periodistas en el mundo. En los últimos 12 meses, 11 comunicadores fueron asesinados, nueve de ellos en Colombia y dos en Brasil.
Debido a ello, hay que redoblar los esfuerzos con el firme propósito de demandar a las autoridades a que cumplan con su compromiso de investigar, castigar y reparar las consecuencias de estos crímenes.
Empeñados en acabar con la impunidad, hay que continuar exigiendo como principios fundamentales que no prescriba el tiempo de juzgamiento de los crímenes contra periodistas, que sean juzgados en el fuero federal para acelerar y garantizar la imparcialidad de los procesos; y que los organismos internacionales de asistencia financiera contemplen los crímenes contra periodistas y la impunidad como causal de revisión, suspensión o supresión de dicha cooperación.
La SIP quiere que a este reclamo también se sumen los ciudadanos de todas las latitudes. Por ello, está lanzando una campaña publicitaria a través de los diarios y periódicos que son sus socios con el fin de permitir que cualquier lector se sume a esta campaña para exigir una mejor administración de justicia, un mayor respeto por la libertad de expresión y el bien común.
La defensa, la vigilancia y el mantenimiento de la libertad de prensa y de expresión es una tarea de todos los días y es también una labor y un deber de cada persona.
Sin libertad de prensa y de expresión no hay sociedades libres. A este lema estamos comprometidos todos los miembros de la SIP.
El autor es periodista, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y director de Novedades de Quintana Roo, Cancún, México.