Carol MunguíaCORRESPONSAL/[email protected]
Cuando todavía sus víctimas no se recuperan de las heridas, ya fueron puestos en libertad tres chichigalpinos integrantes del grupo juvenil “Los comemuertos”, que han sembrado el terror en los barrios aledaños al cementerio de Chichigalpa.
Ariel Garay Valdivia y Ernesto Silva convalecen de sus heridas en la cabeza y brazo izquierdo respectivamente, después que un grupo de 20 pandilleros abrieron a la fuerza el bar Irakere, en el momento que sus administradores cerraban sus operaciones de fin de semana.
Garay fue herido de un botellazo propinado por una mujer, identificada como Verónica Jerónima Castillo Berríos, mientras su compañero de labores, Ernesto Silva, era amenazado de muerte con un puñal. Los dos resultaron gravemente heridos.
La pandilla saqueó el negocio y provocaron daños, producto de la explosión de tres morteros. “Dañaron exhibidores, quebraron el equipo de sonido y el televisor, ingirieron gaseosas y cervezas y se llevaron el monto de la venta del día”, detallaron sus dueños, quienes calcularon que las pérdidas ascienden a 30 mil córdobas. Pero para ellos, lo más grave es la amenaza de muerte y las lesiones graves causadas a Garay y Silva.
La Policía Nacional de Chichigalpa capturó a ocho de los posibles 20 elementos que participaron en el saqueo, tres de los cuales fueron remitidos al Juzgado y cinco al Ministerio Público por ser menores de edad, sin embargo, se conoció que los menores ya fueron puestos en libertad por falta de pruebas.
A “Los comemuertos” se les acusa de los delitos de asociación ilícita para delinquir, exposición de personas al peligro, daños a la propiedad y lesiones.