Juan José Lacayo [email protected]
La investigación histórica aportó importantes elementos a los alegatos de Nicaragua en el juicio que sigue a Colombia, por el diferendo limítrofe en el Mar Caribe, y a juicio de los escritores, investigadores e historiadores que apoyaron a la cancillería nicaragüense en la elaboración de la Memoria presentada al tribunal de La Haya, su participación ha contribuido al rescate de abundante información y documentación, hasta ahora extraviada en los anales de la historia reciente del país.
Según el investigador Jorge Eduardo Arellano, se realizó una investigación profunda de fuentes primarias y secundarias, libros especializados, diversos autores y textos poco conocidos o agotados, que aportan de alguna u otra manera a fortalecer la posición de Nicaragua sobre la invalidez del Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra, por medio del cual Colombia se anexó importantes territorios insulares nicaragüenses.
Cuando Nicaragua y Colombia firmaron el Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra, el 24 de marzo de 1928, el país, pese a constituir un Estado soberano, estaba intervenido de facto por fuerzas militares de los Estados Unidos, las cuales sumaban a mediados de 1927 unos 5,500 hombres, entre soldados y oficiales, al mando del general norteamericano Logand Feland.
LA HISTORIA
La presencia de estas fuerzas se remontaba a los primeros días de septiembre de 1912, cuando 3,000 marines ocuparon Nicaragua. Desde 1913 al 25 de agosto de 1925 se mantuvo una Legation Guard de 100 hombres. Nueve meses después, sin embargo, arribaron al puerto de Corinto otros masivos contingentes de marines. Estados Unidos prácticamente regía la política nicaragüense desde 1910.
En efecto, al entrar triunfantes a Managua, las tropas rebeldes que habían combatido al régimen liberal de José Santos Zelaya y derrocado a su heredero, el gobierno del doctor José Madriz (21 de diciembre, 1909-20 de agosto de 1910), con el financiamiento de capitales estadounidenses y la simpatía del Departamento de Estado, comenzaría el período histórico de la Pax Americana, conocido también como Restauración Conservadora.
Según Arellano, el país en el período de la Restauración Conservadora estuvo bajo una fuerte tutela extranjera de los Estados Unidos, basada en la denominada “Diplomacia del Dólar”. Esa diplomacia se basaba en el control financiero y político de las naciones. Cuando había resistencia a esa política se producía la intervención militar.
FIRMAS NEWYORQUINAS
El control financiero norteamericano de Nicaragua en esa época era tal, que al país se le reconocía como la “República de los Hermanos Brown” (Brown Brother Republic), en alusión a las entonces famosas firmas newyorquinas.
Arellano recuerda que, incluso, en los mapas escolares de Estados Unidos, como el “American History” (atlas) de Albert B.Hart, se definía a Nicaragua como “protectorado americano”. “Ese tutelaje norteamericano era bastante sensible, y para la época del Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra, había aumentado notablemente, porque había una guerra civil y una presencia militar fuerte”, comenta el historiador.
Sin embargo, a juicio de otros estudiosos, la intervención militar estadounidense no fue un factor determinante para la firma del Tratado, sino más bien la actitud poco beligerante de los políticos de la época, lo que propició su gestación.
EL IHNCA
Otra de las instituciones que participó en las investigaciones de la Cancillería, es el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA), adscrito a la Universidad Centroamericana (UCA), y según su directora, Margarita Vannini, esta experiencia les dejará como rédito la sistematización y el fortalecimiento de una base de datos sobre el diferendo con Colombia.
El IHNCA ya cuenta con amplia documentación sobre el diferendo con Honduras, y toda esa información está contenida en un disco compacto, que pronto estará accesible al público.