La reserva de la biosfera BosawÁs es blanco del tráfico de drogas según reportes de la Policía Nacional, que señala que la misma se ha convertido en un campo de sembradío de marihuana y refugio de delincuentes. Un informe de la Casa Blanca señala que gran parte de la destrucción de bosques tropicales en Latinoamérica, es producto del cultivo de drogas ilícitas como la marihuana y la cocaína. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Cultivo de drogas pone en peligro los bosques

Informe de la Casa Blanca expone una realidad que afecta a Latinoamérica, y que en Nicaragua se puede palpar en la reserva de biosfera de Bosawás José Adán Silva [email protected] Gran parte de la destrucción de bosques tropicales en Latinoamérica es producto del cultivo de drogas ilícitas, como la marihuana y la cocaína, según un […]

  • Informe de la Casa Blanca expone una realidad que afecta a Latinoamérica, y que en Nicaragua se puede palpar en la reserva de biosfera de Bosawás

José Adán Silva [email protected]

Gran parte de la destrucción de bosques tropicales en Latinoamérica es producto del cultivo de drogas ilícitas, como la marihuana y la cocaína, según un reporte del gobierno de los Estados Unidos emitido esta semana como parte de la celebración del Día Mundial de la Tierra.

El texto, emitido por la oficina de Política Nacional de Control de Drogas (ONDCP), de la Casa Blanca el pasado 18 de abril, dice que Estados Unidos vincula la producción ilícita de drogas con la deforestación, contaminación y otros efectos ambientales.

“Los cultivadores de marihuana queman la vegetación natural para producir sus cosechas ilícitas, destruyendo así el hábitat de las especies silvestres y diseminando pesticidas dañinos”, dice parte del texto, que se encuentra íntegro en el sitio que la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua tiene en Internet.

Según el informe unos 2.4 millones de hectáreas de selva tropical en la región andina han sido desforestados para la producción de cocaína y marihuana. Se señala que Estados Unidos consume anualmente cerca de 260 toneladas métricas de cocaína, que se cultiva y procesa en los ecosistemas de Sudamérica.

Según el informe, el resultado ha sido la destrucción de aproximadamente 2.4 millones de hectáreas de bosque tropical frágil durante los últimos 20 años en Sudamérica.

“Todos los años se utilizan millones de libras de sustancias químicas para procesar la coca y luego se vierten en las vías fluviales o en la tierra en Colombia, Perú y Bolivia. En Colombia, que contiene aproximadamente diez por ciento de la biodiversidad de la tierra, el tráfico de las drogas ha arruinado aproximadamente 1.2 millones de hectáreas de bosque tropical”, dice el informe que aunque no señala directamente la situación de Nicaragua, sí revela un fenómeno que se está dando en la reserva de biosfera de Bosawás.

DROGAS EN RESERVA DE LA BIOSFERA

El pasado primero de abril, el jefe de la Policía de Siuna, comisionado Luis Alberto Pérez Olivas, denunció que la reserva natural Bosawás se había convertido en un campo de sembradío de marihuana y en refugio para delincuentes.

Señaló que más de 600 familias de la zona y aledañas al lugar han invadido Bosawás, algunas con fines delictivos. “Ahí se esconden los delincuentes y mucha gente ha tomado tierras para cultivar marihuana”, dijo Pérez.

Según el jefe policial, el año pasado descubrieron un aproximado de 27 manzanas de marihuana y en éste se calcula que extraoficialmente hay más de 30 manzanas de bosques y potreros que se han tumbado y quemado para preparar los cultivos de marihuana.  

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