- Quienes han vivido esta aventura la describen como
algo inolvidable. “Montarse en
el ‘banana boat’ es como andar en una montaña rusa sobre las olas. Tenés la sensación de montar un potro salvaje sin control”
Angélica Martínez R.Especial para “Aquí Entre Nos”[email protected]
Aunque no se considera un deporte extremo, sí es una buena alternativa para experimentar emociones moderadamente fuertes bajo ciertas medidas de seguridad.
En el ‘banana boat’ pueden ir montadas hasta cinco personas, niños y adultos, pero se recomienda que los niños no sean menores de cuatro años y que siempre vayan acompañados por alguien responsable.
Vos y tu grupo de amigos tienen la opción de alquilar el flotador en dos modalidades: por hora o por vuelta. En ambos casos, tengan cuidado de no confiarse demasiado a la hora de hacer piruetas… sobre todo si no saben nadar, porque es muy fácil caerse.
Aunque la velocidad del bote que remolca el flotador no sobrepasa los 20 kilómetros por hora, deben tener cuidado de no recibir un cabezazo de uno de sus compañeros, ya que los saltos sobre el agua provocan movimientos bruscos que pueden lastimar.
Por eso es importante atender las indicaciones que les dan los encargados antes de abordar el banana y colocarse el salvavidas de seguridad. Si alguno de tus acompañantes sabe nadar, mucho mejor.
¿Qué esperar?
Cuando te subís al banana tus únicas fuentes de seguridad son: la agarradera que está frente a vos (una delgada cuerda hecha del mismo material que el flotador), tu salvavidas y la persona que va manejando la lancha. Fuera de esas tres cosas, ¡que Dios te ayude!
Si el agua está “picada” (con muchas olas) el banana sí que los hará gritar, pero no se preocupen si el día está en calma, con la lancha pueden fabricarse olas que igualmente les harán subir la adrenalina.
Mientras dura el recorrido, vos y tus amigos pueden intentar algunas maniobras estilo patineta o surf, como pararse y hacer equilibrio sobre el banana (es difícil con los pies mojados) o pararse en uno de los extremos y agarrarse sólo con una mano en las vueltas.
Para el gran final… denle vuelta al banana. Según Gabriela Zamora Amador, una niña de cinco años, “eso es lo que más me gusta”.
Medidas de seguridad
Para don Enrique Zamora, gerente y propietario del Hotel La Ceiba, ubicado en las Isletas de Granada, la seguridad que ofrecen los juegos acuáticos que se ofertan en su negocio es primordial.
“Los niños son inocentes y no miden las consecuencias de lo que puede pasar. Mis hijos, por ejemplo, adoran montarse en el banana boat y lo que más les gusta es caerse al agua… con todo y que saben nadar hay que estar pendientes”.
“Gabriela, mi hija de cinco años, es muy temeraria y le encanta saltar y hacer piruetas, por eso como padre les recomiendo siempre a los visitantes que no dejen solos a sus hijos ni un momento”, señaló don Enrique.
Por otra parte, las precauciones que deben tomarse antes de subir al banana son las mismas que se deben seguir antes de ir a nadar: no haber ingerido alimentos al menos en las últimas dos horas y no tomar bebidas alcohólicas.
“Siempre que los visitantes y turistas contratan este juego, tienen que firmar un documento que nos libra de responsabilidades, en caso de un accidente provocado por desatender las indicaciones de seguridad que les damos”, comentó Zamora.
Próximamente, a mediados de septiembre, en este lugar los amantes de las aventuras también podrán ser remolcados en paracaídas por una lancha rápida. El proyecto ha sido cuidadosamente diseñado por el mismo don Enrique, quien dice que ya cuenta con todos los implementos necesarios. Ahora está en la fase de entrenamiento del personal que se hará cargo de esta nueva diversión.
Si querés vivir esta y otras experiencias ponte en contacto con Nicarao Lake Resort, en las Isletas de Granada.