EFE, AP
WASHINGTON.- Estados Unidos está creando las condiciones para desatar una “crisis” en las relaciones con Cuba “que justifiquen futuras acciones contra la Isla”, denunció ayer el jefe de la Sección de Intereses Cubanos en Washington, Dagoberto Rodríguez.
“La hostilidad hacia Cuba se ha incrementado de manera extrema”, afirmó Rodríguez en una rueda de prensa, en la que constató “el serio proceso de deterioro de las relaciones” entre ambos países.
El diplomático cubano expresó el temor de su Gobierno de que la Administración del presidente estadounidense, George W. Bush, mantenga esta escalada de tensión, y consideró que existen razones para pensar que Washington quiera ir más allá de la diplomacia.
“La doctrina preventiva con la que Estados Unidos se arroga el derecho divino a actuar contra otros países, al margen de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional, es una amenaza real para Cuba y otros países”, señaló Rodríguez.
Preguntado por la posibilidad de que Cuba “sea la próxima en la lista de EE.UU. tras la invasión de Irak”, Rodríguez se remitió a unas declaraciones del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, en las que manifestó que ese escenario no se contempla “por ahora”.
El representante cubano recordó que ya el año pasado EE..UU. denunció que Cuba poseía o desarrollaba armas de destrucción masiva, “en un intento fallido por crear las excusas, porque no hay nada más irracional e ilógico que pensar que Cuba las tiene”.
El secretario de Estado, Colin Powell, dijo que la trayectoria de Cuba en materia de derechos humanos es “horrible”. Cuba calificó a los partidarios de Estados Unidos en el mundo de “lacayos viles”.
No es parte del léxico clásico de la diplomacia, pero tampoco causa sorpresa: es lo que sucede desde hace mucho tiempo. Este intercambio de palabras hirientes se produjo casualmente en coincidencia con el 42 aniversario de la invasión frustrada a Bahía de Cochinos, que los cubanos llaman Playa Girón.
Últimamente, ni Washington ni La Habana respetan el decoro diplomático.
Cuando habla del gobernante cubano, Powell habla de “Castro”, sin llamarlo “presidente”. Castro dice que Bush es “estúpido”. Cada uno ha impuesto restricciones a los movimientos de los diplomáticos del otro.
Cuba habla de cerrar la oficina estadounidense en La Habana y retirar a sus enviados de Washington.
Por otra parte, los enemigos del embargo en el Congreso están a la defensiva.
“El embargo sigue siendo un error, pero no cambiará en el futuro previsible”, dijo el representante demócrata Charles Rangel.