Adelayda Sánchez M.*
Históricamente las mujeres fueron educadas en un sistema de relaciones de poder, es decir en sus casas eran los adultos quienes siempre tenían la razón, en la escuela era el profesor o profesora, y los hermanos varones quienes se encargaban de cuidarlas y por lo tanto las niñas mujeres les teníamos que obedecer.
En la adolescencia, por lo menos en la época en que yo la viví , mientras más desconocíamos sobre nuestra sexualidad, sobre métodos anticonceptivos, éramos recatadas y sobre todo obedientes, ésas eran las cualidades de una mujer pura o perfecta.
La normas legales y sociales fueron elaboradas e impuestas por los hombres, el asunto es que las mujeres deben obediencia, si se salen de este marco, el asunto está mal.
Cuando las mujeres son profesionales, organizadas, y sobre todo si hacen un trabajo político a favor de los derechos de las mujeres e incursionan en espacios donde se definen políticas que tienen que ver con sus vidas, haciendo planteamientos como es el caso de Violeta Delgado como representante de la Red de Mujeres contra la violencia y de Ana Quirós como represente de la CCER ante el CONPES, se les ataca.
El Editorial de La Prensa del 4 de abril plantea que estas mujeres “han expresado públicamente su posición sobre la despenalización del aborto, pues es abortista quien sencillamente está a favor del aborto en cualquier forma”.
El problema de fondo sobre este tema es de interpretación, porque el planteamiento de estar a favor de la despenalización del aborto es principalmente para que seamos las mujeres quienes decidamos sobre nuestro cuerpo, nunca he escuchado un planteamiento de parte de Violeta o de Ana Quirós de promover el aborto como método anticonceptivo y las he escuchado en muchas ocasiones.
El problema real es que con este planteamiento ellas se salen de lo establecido, es decir que sean los hombres quienes decidan y las mujeres obedezcan lo que ellos crean conveniente para sus vidas como mujeres.
Y no es que con esta posición se establezca una lucha en contra de los hombres, simple y sencillamente lo que se dice es que son las mujeres quienes deben decidir sobre sus vidas igual que lo hacen los hombres. Y si tienen una relación de pareja, que se discuta, pero que se respete el derecho de la mujer a tener una vida plena y saludable.
Desde los espacios organizativos que estas mujeres representan sí se promueve una labor educativa y preventiva, que les permite a las mujeres tener información que les permite tomar decisiones en torno a su capacidad reproductiva, de manera responsable.
Promueven además lo que Marcela Lagarde denomina colectivo de género, que es la capacidad colectiva de las mujeres para enfrentar conciente y organizadamente el viejo esquema social, y construir cotidianamente una forma renovada de convivencia, léase “mujeres libre e iguales en derecho”.
Quisiera concluir este escrito compartiendo un pensamiento de Gabriel García Márquez, “Los hombres hemos menospreciado y ridiculizado la intuición femenina y (… ) santificado nuestras propias ideologías, casi todas absurdas y abominables” , las mujeres sí reconocemos que la convivencia entre hombres y mujeres es buena dentro del marco del respeto de nuestros derechos.
* La autora es periodista.
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Red de mujeres contra la Violencia