Marco A. Valle Martí[email protected]
A usted estimable lectora o lector que ya está listo para descansar en estos días, le transmito algunas sugerencias para su seguridad.
Para quienes asisten a las procesiones. A éstas, además de las personas que llegan llenas de esperanza, fe y devoción, también concurren carteristas que aprovechan el menor descuido para bolsear a la gente. Hay dos momentos preferidos para el bolseo, cuando la posible víctima lleva a niños en los brazos, o cuando se arman los molotes. En estos casos, la víctima casi no siente que le sacan el dinero de la bolsa.
En el bus. Hay que estar avispado cuando se regrese de la procesión, puesto que normalmente todas las personas quieren montarse al mismo tiempo, llegar temprano a su casa, lo que ocasiona que se armen nuevamente los molotes con las consabidas consecuencias. No olvidar que los carteristas casi siempre andan en pareja o más, mientras uno la empuja y roza su cuerpo, otro le saca el dinero.
Este caso del bus también se aplica a quienes van al mar, y más en estos viajes, puesto que se presume que las personas llevan más dinero en sus bolsillos. De igual manera hay que tener cuidado con los niños y niñas pequeñas, al igual que con las mochilas y otros enseres que se llevan a la playa. Un momento que aprovechan los ladrones es cuando el bus llega al lugar del mar, todo el mundo baja las cosas, las ponen en el suelo, algunas personas descuidan sus pertenencias lo que es aprovechado por los delincuentes.
Sus ropas cuando se bañe. Cuando se vaya a bañar en el mar o en el río o la piscina, decida bien el lugar donde deje su ropa, zapatos y enseres, ya que la delincuencia se pasea a la orilla de las costas u otros lugares de baño con el propósito de hurtar lo que “ven mal parqueado”. Asimismo, no cuesta nada hacer caso a los consejos que brinda la Cruz Roja acerca de los lugares peligrosos y demás recomendaciones del caso.
Finalmente, las casas de habitación. Casi siempre se prepara todo para pasar fuera de la casa pero se olvida ésta y su seguridad. Se destina el dinero para la diversión y “la casa que espere”. Hay que recordar que ésa es uno de los objetivos predilectos de los ladrones, ya que saben que mucha gente las deja solas; en fin, las casas se contabilizan entre los más numerosos robos con fuerza que se efectúan en Semana Santa. Normalmente los ladrones tiran piedras al techo de la casa, si después de una u otra vez nadie sale, significa que no hay nadie, entonces proceden a desvalijarla. Algunos más refinados se van al directorio telefónico, llaman varias veces y si nadie contesta, pues la víctima está lista.
No sobra hablar con los vecinos, o dejar un cuidador, al mismo tiempo que poner atención a las ventanas, puertas, aldabas, patios interiores, hoyos que puedan haber, rejas u otro punto que pueda ser vulnerable. En el caso de los vecinos o amistades, póngase de acuerdo para que se complementen, se turnen, en fin que se arreglen de tal forma que se ayuden solidariamente, “hoy por mí, mañana por vos”.
El autor es consultor en seguridad ciudadana.