Jesús Nazareno es embellecido por los leoneses para participar en las actividades religiosas de la Semana Mayor. (LA PRENSA/M. PERALTA)

El Santo Entierro de Sutiaba

Tras ser prendido Jesús a la cruz, los fieles se quedan en oración, rezando las “Siete Palabras” Mercedes Peralta CORRESPONSAL/LEÓ[email protected] La procesión del Santo Entierro, el Viernes Santo por la tarde, es una tradición religiosa que cumplen los fieles católicos, encabezada por las hermandades en las parroquias de Guadalupe, Catedral, San Felipe, San Juan y […]

  • Tras ser prendido Jesús a la cruz, los fieles se quedan en oración, rezando las “Siete Palabras”

Mercedes Peralta CORRESPONSAL/LEÓ[email protected]

La procesión del Santo Entierro, el Viernes Santo por la tarde, es una tradición religiosa que cumplen los fieles católicos, encabezada por las hermandades en las parroquias de Guadalupe, Catedral, San Felipe, San Juan y Sutiaba.

Sin embargo, en la marcha de la Iglesia San Juan Bautista de Sutiaba, encabezada por su párroco y la Hermandad del Santo Entierro, los católicos viven intensamente el proceso que se inicia desde el mediodía del viernes con el Vía Crucis Penitencial que sale de la ermita de San Pedro, en el barrio indígena y llega a la una, a la Iglesia de San Juan Bautista.

A las tres de la tarde la imagen de Jesús es prendida a la cruz y desde ese momento los fieles se quedan en oración, rezando las “Siete Palabras”. Unos minutos antes de la seis de la tarde realizan el ritual del descendimiento de la cruz, poniendo la imagen a los pies de la virgen, explican Porfirio Muñoz Bohórquez y Cecilio Rojas Hernández, miembros de la hermandad, que participan en la planificación y organización de este acto religioso.

En el Santo Entierro miles de personas participan en este acto religioso, que atrae hasta a las familias leonesas, que descansan en estos días en Poneloya o Las Peñitas, y que llegan por la tarde a León, para cumplir con los oficios establecidos por la Diócesis, en la Semana Santa.

TRADICIÓN LEONESA

EL VIERNES SANTO, a las seis de la tarde, entre marchas fúnebres, unos veinticinco miembros que integran la “Hermandad”, presidida por don Doroteo Silva, sacan en hombros la carroza fúnebre que lleva la imagen del Cristo Yacente, que recorre veinticuatro cuadras del barrio de Sutiaba, en una marcha lenta.

LA ORNAMENTACIÓN de las calles que recorre el “Santo Entierro”, es elegante y tiene su máxima expresión en la “calle de las alfombras”, donde un grupo de familias artistas han elaborado alfombras de aserrín con cuadros de la Pasión de Cristo, que han cuidado con esmero, hasta que la carroza pasa sobre ellas.

LA CARROZA Y LA CARGA es entregada por la Hermandad al pueblo de Sutiaba, cuatro cuadras antes de la llegada a la Iglesia San Juan Bautista, como es costumbre, y la entrada al templo se produce a las doce de la noche.  

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