- Está comprobado que los problemas ortopédicos en los niños pueden generar serias deformaciones en su estructura
corporal, si éstas no son tratadas a tiempo
Los problemas ortopédicos de los niños van desde pie plano, hasta el roce de rodillas al correr y caminar. Algunas de las preguntas que surgen al respecto son: ¿Es este problema algo hereditario? ¿Es totalmente corregible? ¿Qué sucede si el infante no recibe tratamiento a su debido tiempo?
En primer lugar usted tiene que verificar qué tipo de pie plano tiene su hijo o hija. La ortopedista Blanca Rosa Ulmos explica que pueden dividirse en dos categorías: pie plano flexible o no estructurado y pie plano duro, que por lo general posee una anomalía en la estructura ósea.
“Generalmente el problema ortopédico se nota cuando el niño tiene un patrón de marcha, pues existe un desbalance en los tobillos con inclinación hacia adentro. Con el paso del tiempo, esto afecta las demás articulaciones proximales como las rodillas, caderas, columna y postura de hombros. De repente vamos a ver como que el niño camina conchudito”, dice la especialista.
Si el problema se trata a tiempo, no sólo se puede corregir el patrón de marcha, sino que también se puede afianzar la estructura ósea que no está adecuadamente establecida. “Es como un edificio, si su base no está bien mucho menos el resto”, compara Ulmos.
El problema ortopédico varía en cada paciente. Según la doctora, si el niño sólo tiene los pies planos la corrección puede durar de dos a tres años. Pero si tiene las rodillas “pegadas” como popularmente se dice, el tratamiento dura más tiempo.
Lo más importante es iniciar el tratamiento con un especialista lo antes posible, pues los trastornos físicos aumentan con la edad. Incluso, en la adultez, las personas con pies planos se vuelven más vulnerables ante enfermedades como la artritis y la salida abrupta de várices.
¿Es hereditario?
“Definitivamente sí. Cada ser humano se constituye con la información genética de sus padres. Si uno de ellos tiene o tuvo problemas ortopédicos es probable en un gran porcentaje que sus hijos padezcan de lo mismo. Aunque a veces se hereda de los abuelos”, explica Ulmos.
Por otro lado, la especialista descartó el mito de que los zapatos y botines ortopédicos golpean el cerebro. “Saltar más de un metro con o sin zapatos lesiona este músculo, pero no el simple hecho de caminar con ellos”. Agregó que no está de más realizar algunos ejercicios como caminar de puntillas y de talón, andar en bicicleta y practicar natación.
Estilos para él y ella
A diferencia de diez años atrás, en la actualidad existen diferentes estilos de calzado ortopédico de acuerdo al sexo del paciente. Don Marcos Robleto, quien tiene 21 años de hacer zapatos y botines ortopédicos, recuerda que en los años ochentas los hacían ásperos, con suelas gruesas y sin diseño.
“Poco a poco se han venido modernizando y creando nuevos estilos para las niñas con lacitos, hebillas y figuritas y también para los niños”, expresa. En cuanto al tipo de suelas dijo que ahora hay antideslizantes y de baqueta.
Según Ulmos, los botines se recomiendan cuando el problema es severo y los zapatos cuando el daño se ubica entre moderado y mínimo. En la etapa adulta pueden usarse plantillas ortopédicas en caso su médico lo sugiera.