- El Día Internacional de la Salud se celebró el 7 de abril.
Este año el llamado es “Ambientes Saludables para los
Niños”. El doctor Patricio Rojas, representante de la
Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Nicaragua, comparte su visión de lo que son las principales amenazas para la vida y la salud de nuestra niñez, qué deben hacer los padres y la comunidad para garantizar su sano desarrollo
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Thelma María Velásquez, a los 13 años murió atropellada por un bus cuando acompañada de su padre, iba al Colegio María Mazzarello, ubicado en el barrio Altagracia. El hecho ocurrió en junio del 2002.
A Herty Antonio Salinas Torres, de 16 años, las pandillas le arrancaron la vida en el barrio Vista Hermosa de Ciudad Sandino. El crimen fue en enero de este año. Los verdugos de la juventud se habían prometido matarlo un año antes, cuando hicieron el primer intento de segarle la existencia.
Según el representante de la OPS, Patricio Rojas, la cantidad de niños que mueren en el mundo cada año por condiciones ambientales equivale a 5 millones. Esto evidencia los riesgos que enfrenta la niñez. Las principales amenazas para los niños nicaragüenses en el área urbana se concentra en “el tránsito, el ruido, la polución y la violencia. Estas son las expresiones más graves de la vida moderna”, señala.
“La atmósfera puede ser muy perjudicial si el niño se desenvuelve en un ambiente caluroso, con humo y polvo, esto genera una atmósfera polucionada, lo que provoca más niños con enfermedades respiratorias agudas y crónicas”, analiza el representante de la OPS.
Al margen de esos factores están también los peligros para la niñez del área rural. Agrega que “hay niños que se desarrollan en espacios inadecuados, donde no hay agua potable, hay acumulación de desechos sólidos en los cauces, polución, son expuestos a químicos, fertilizantes, ruido, polvo y humo dentro de los hogares”.
La violencia en el hogar es otro peligro al que son expuestos los menores. Aquellos que crecen en familias donde el padre golpea a la madre, también donde ellos son agredidos, piensan que es un comportamiento normal y aceptable”.
Rojas enfatiza en que los niños tienen una conducta diferente, su posibilidad de un contagio es mayor y son más susceptibles a un ambiente agresivo.
El tránsito
La principal causa de muertes en los países desarrollados son los accidentes de tránsito y sus causas no se limitan a conducir en estado de ebriedad, señala el especialista.
“En una ciudad donde hay parque vehicular en aumento, como es el caso de Managua y con alto grado de pobreza, con niños trabajando en la calle, muchos de ellos que se cruzan las calles sin la menor precaución evidencia que no hay conciencia del peligro que existe”.
Rojas hace énfasis en que la responsabilidad no debe recaer solamente sobre el Ministerio de Salud, tiene que ver con los padres y debe haber involucramiento de las iglesias, grupos juveniles, Policía Nacional, Ministerio de la Familia y todos los sectores de la sociedad, a fin de ampliar la base sobre la cual proteger a la niñez.
“No se trata de generar un hospital para niños accidentados en la calle, sino de evitar que los niños se accidenten. Como en casi todos los problemas de la salud, el rol de los padres y la familia es fundamental, no hay enfermedad que se pueda solucionar sola”.
Sobre la violencia de las pandillas, el representante de la OPS sostiene que este problema por la complejidad que lo caracteriza no se soluciona con más violencia, la cual se da llenando las cárceles con jóvenes. Rojas sostiene que Nicaragua ha vivido por años sumergida en problemas políticos y ha descuidado la protección social a la juventud, quienes enfrentan actualmente una alta desocupación.
Otra de las grandes amenazas que afecta a la niñez, sobre todo la que vive en extrema pobreza es la exposición a químicos. “Nicaragua es uno de los países con más altos niveles de intoxicación en la región, a pesar de los esfuerzos por reducir este fenómeno que refleja que se rebasó la posibilidad de control”. De acuerdo al entrevistado la clave está en la educación. Cuando hay desconocimiento de los peligros y falta de orientación no se puede esperar que las madres y los padres sepan proteger a sus hijos.