Igualdad de oportunidades para vivir con dignidad

Christian Santos

Cuando en la sección política de este rotativo vi un titular sobre que los obispos rechazan la Ley de Igualdad de Oportunidades y conminan al Poder Legislativo a no aprobarla, me preocupé, pero después de haber leído la noticia me asusté más, por la influencia que la Iglesia Católica ha tenido en la cultura nacional.

Los señores diputados a la Asamblea Nacional deben saber que este rechazo a la aprobación del Proyecto de Ley, por parte de la Conferencia Episcopal, es muy peligroso porque acentúa la discriminación abierta a las mujeres.Ellos lo saben, y aunque el Estado de Nicaragua es laico, hay una influencia ideológica sostenida por la línea dura de los que a mediados del siglo XIX manejaron el Derecho Canónico de la Iglesia Católica, negando enfáticamente que las mujeres tuvieran alma.

Los señores legisladores saben mejor que nadie que cuesta ejercer con justicia el poder, pero si leen bien la Ley de Igualdad de Oportunidades tendrán argumentos para rebatir a la Conferencia Episcopal que rechaza hasta el texto del cuadernillo dirigidos a los y las adolescentes sobre sus derechos sexuales y reproductivos, propagado por el FNUAP y la PPDH, que afirma que los jóvenes tienen el derecho a elegir su estado civil: casado, soltero, unión de hecho estable

La Conferencia Episcopal rechaza esta iniciativa de educación, diciendo que implica “una verdadera discriminación de la familia matrimonial sin importar para nada que exista o no un compromiso público de fidelidad recíproca y de generación-educación de los hijos”. Los señores de la Conferencia Episcopal no pueden sostener este argumento, primero porque no les compete, y segundo porque por decreto y elección propia los religiosos de la Iglesia Católica viven separados de las mujeres y de las religiosas, en comunidad de hecho viven, juntos entre varones. Entonces, de ¿qué ejemplo de formación de matrimonio hablan si discriminan de hecho la familia?

Los señores diputados que estudiaron para tener una condición de vida mejor que la mayoría de nicaragüenses, deben aprobar esta ley que garantiza el derecho a la integridad de la vida de la mujer ¿Por qué, si éste es un derecho constitucional, lo retardan? ¿Qué les impide aprobar este proyecto de ley?

Las señores diputados deben saber que es hora de legalizar este proyecto de ley pro derechos humanos y educar en el reconocimiento a la mujer, que es el 52 por ciento de la población y fuerza laboral. Esta debe ser una acción que lejos de atentar contra la dignidad de varones y de la religión católica, permita a la mujer integrarse mayoritariamente al trabajo, asumir los desafíos para obtener a corto plazo una sociedad consciente de lo que se debe defender.

Así, los diputados que tienen salario asignado para estas labores pueden centrarse en un proyecto económico de nación bien equilibrado para apoyar la urgente producción agrícola. Les permitirá erradicar los prejuicios y maniobras políticas de beneficio personal y religiosas. Aprobando la Ley de Igualdad de Oportunidades, las mujeres crecerán económica y socialmente.

La autora es poeta.  

Editorial
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