- Los postores vieron muy alto el precio
Amparo [email protected]
“La Pulga” pasará el verano anclada, a la espera de algún postor, por lo menos hasta la primera quincena de mayo, cuando por segunda vez vuelva a ser subastada por la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA).
El yate, traído al país por la sociedad Hartford Group, una de las empresas panameñas de Byron Jerez (a través de la naviera Nicaragua Line Company), ahora adjudicado al Estado nicaragüense, no fue “peleado” por ningún postor durante la séptima subasta pública, efectuada ayer por la DGA.
Jerez, ex Director General de Ingresos, guarda prisión por fraudes contra el Estado y lavado de dinero.
De los 24 postores inscritos, cuya garantía inicial consistió en un depósito de 7 mil córdobas, ninguno intentó adquirir el bien. Según ellos, por su alto costo, que contabilizaron en 1.2 millones de córdobas (80 mil dólares), de los cuales 931 mil córdobas pasarían en concepto de impuestos a la Tesorería de la República.
Según los “pujadores”, el yate debió ser subastado con un 30 por ciento menos de su precio real. “Es decir, a unos 40 mil dólares, un razonable precio”, dijo uno en representación de la mayoría.
¿JUSTO?
El postor que mostró más interés en el yate, una vez concluida la subasta, estaba dispuesto a “soltar” hasta 50 mil dólares. No más. “Si el precio hubiera sido justo, yo lo hubiera peleado; pero a ese costo (el de la subasta) no sirve para revenderlo, teniendo en cuenta que en Miami, nuevo, cuesta unos 80 mil dólares”, dijo Juan Alberto Meza, habitante de la Colonia 14 de Septiembre.
Sin embargo, el director general de la DGA, Fausto Carcabelos, dijo que el precio establecido fue el justo. “Según lo que hemos cotizado internacionalmente (el yate) anda por arriba de los 160 mil dólares, y estamos por debajo de la mitad del precio de su venta normal”, señaló.
Según el funcionario, el desinterés por adquirir el mayor atractivo de la subasta obedeció a la escasa publicidad que le hicieron. “Hizo falta mayor publicidad, porque el precio del yate está bajo”, insistió.
Aníbal Silva, coordinador de la subasta a martillo, señaló que “La Pulga” careció de compradores por sus características. “Ese tipo de bote siempre tiene muy pocos postores aunque tenga un valor favorable”, se limitó a decir.
A SUBASTA CERRADA
Carcabelos dijo que con la venta del yate, la DGA sólo espera recuperar los impuestos no pagados al Estado y los gastos administrativos: costo invertido en su custodia y en la organización de la subasta.
Añadió que “La Pulga” será sometido a una subasta de sobre cerrado en la primera quincena de mayo. “Ésta es la nueva forma que se ha diseñado con el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, para poder vender bienes, como “La Pulga”, que no fueron vendidos en su oportunidad”, explicó.
Así los postores tienen más tiempo para inspeccionar los bienes y hacer las apuestas en sobre cerrado, en vez de hacerlo abiertamente ante un martillo.
Ahora sólo queda abrir los sobres, al final de la subasta, ante funcionarios del Ministerio de Hacienda y Crédito Público; la Contraloría General de la República (CGR) y la DGA, para seleccionar al mejor postor.
VENTA MALA
La subasta de ayer estuvo pobre. Además de “La Pulga” quedaron mercancías como pinturas, resinas, artículos ferreteros, ropa y cuadraciclos.
La Dirección General de Aduanas (DGA) sólo recaudó unos 300 mil córdobas, pero su meta era de 1.7 millones. Del total recaudado, más del 60 por ciento irá en concepto de impuestos a la Tesorería de la República.