Andrés Mendoza Bravo
Día a día los ciudadanos se sorprenden más al ver cómo “sus” representantes luchan unos contra otros en la defensa de sus intereses.
Pronuncian acalorados discursos para que no se les reduzcan sus privilegios. Mientras el pueblo humilde se traslada a pie, en bicicleta o en los buses ruteros, los diputados alegan que 200 galones de combustible no les da para llegar a la Asamblea Nacional.
Pensar que los diputados legislarán en contra de sus intereses es como creer que Saddam Huseein saldría victorioso en la guerra contra los Estados Unidos y sus aliados.
Es ingenuo pensar que los diputados, que siempre han vivido de la politiquería y que carecen de ética política, van a emitir leyes para evitar la reelección, para que sean electos de forma directa, para reducir sus múltiples privilegios. En fin, de los diputados todo se podrá esperar, menos que legislen por un cambio radical en el seno de la Asamblea Nacional.
La hipocresía es parte de la cultura de los diputados, quienes día a día manosean a todo un pueblo que lucha por sobrevivir, mientras ellos se rasgan las vestiduras desde sus camionetonas clamando por más combustible.