- Bush y Blair celebran los
acontecimientos de ayer en Bagdad, pero subrayan que todavía hay peligros para las tropas aliadas - “Hay que advertir a todo el mundo que todavía tenemos mucho por hacer”, dijo el vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney
EFE
WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., George W. Bush, se declaró ayer “satisfecho” con los progresos de las tropas de la coalición en Irak, pero subrayó que todavía hay peligros para los soldados allí destacados.
El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, afirmó que “el presidente se encuentra satisfecho con los progresos de la campaña militar… pero permanece muy cauteloso porque sabe que todavía existe un gran peligro por delante”.
Bush se reunió con los líderes del Congreso para exponerles los últimos avances de la guerra en Irak y analizar el papel que EE.UU. debe tener en la reconstrucción del país.
La reunión coincide con la declaración por parte del Mando Central de que Saddam Hussein ha perdido el control de Bagdad, a pesar de que las operaciones militares no han terminado.
El vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney, pidió también cautela sobre el progreso de la ofensiva sobre Bagdad y la toma de la capital iraquí. Aseguró que “hay que advertir a todo el mundo de que todavía tenemos mucho por hacer”.
En una reunión con directores de periódicos estadounidenses, Cheney manifestó que el desmoronamiento del régimen de Saddam Hussein está cerca, al tiempo que soldados de EE.UU. controlaban el centro de Bagdad, donde se disponían a derribar una estatua del líder iraquí.
“Estamos viendo el desmoronamiento de la autoridad central del régimen”, dijo el vicepresidente, quien no obstante aseguró que “no se puede predecir con certeza” cuánto durará aún la guerra.
BLAIR HABLA EN EL MISMO TONO
El primer ministro británico, Tony Blair, advirtió ayer de que el conflicto en Irak “aún no ha terminado”, pese a las muestras de júbilo de los iraquíes en las calles de Bagdad, ya que “todavía existen focos de resistencia”.
En su comparecencia semanal ante la Cámara de los Comunes, Blair se mostró cauto en su valoración de los últimos acontecimientos y se resistió a dar por acabada la guerra.
“Quedan muchas cosas difíciles por hacer”, subrayó, en la línea de lo que mantiene la Casa Blanca.
Poco antes, su portavoz oficial dijo que “parece que el régimen del presidente iraquí, Saddam Hussein, se ha desintegrado” y “no hay control sobre Bagdad”.
La oposición iraquí en el exilio, con sede en Londres, también se mostró cauta y declinó aceptar el fin de la guerra. Ahmed Chalabi, a cargo de la oficina de derechos humanos, manifestó: “Conociendo a este régimen, yo no diría aún que ha caído, porque no tenemos pruebas de que se hayan marchado”.
“No hemos visto a ningún ministro muerto, no sabemos lo que están haciendo. Podrían estar preparando un ataque sorpresa. Es un momento crítico en Bagdad”, dijo el activista iraquí.
CONFUSIÓN
“Queda mucha resistencia, no entre la población iraquí sino por parte de los oficiales del régimen, que se aferran al poder”, afirmó el primer ministro Blair. Como no se sabe exactamente qué ministros del aparato de poder de Saddam están aún en Irak, la coalición anglo-estadounidense no puede prever quién podría ofrecer una rendición. “Lo que está claro es que si alguien sale diciendo que la guerra ha terminado, tiene que ser una persona con la autoridad adecuada”, aclaró Blair a los diputados.