Néstor IkedaAP
WASHINGTON.- El Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial realizarán este fin de semana su primera reunión anual ministerial en medio de una incertidumbre económica y geopolítica que afecta por igual a pobres y ricos.
Los temas de la reconstrucción en Irak y Afganistán, intervenidos militarmente por Estados Unidos, no estarán formalmente en la agenda, como tampoco el impacto de esa incertidumbre en los países en desarrollo, pero algunos de los asistentes han adelantado que hablarán de ellos.
Después de todo, menos de 50 de los 184 estados miembros de ambas instituciones conforman la llamada coalición que apoya la guerra en Irak y hay quienes querrán oír sobre la participación del BM y FMI no sólo en la reconstrucción iraquí sino en el socorro a los países pobres sobre cómo encarar el difícil entorno exterior.
“La escalada de los precios mundiales del petróleo y las incertidumbres que rodean los efectos económicos de la invasión estadounidense en Irak son factores claves en la actual desaceleración y las nubosas perspectivas económicas del corto plazo’’, dijo Michael Mussa, ex economista jefe del FMI.
La reunión en Washington es la primera de las dos que el BM y FMI realizan anualmente. La segunda, que por lo general se efectúa a fines de septiembre, es la asamblea general.
La agenda gira mayormente en torno a una evaluación del BM sobre la llamada meta de desarrollo del milenio, una iniciativa para la reducción de la pobreza aprobada hace un año en Monterrey, México, y temas como la promoción de la educación y salud y lucha contra el sida.
A diferencia de los últimos dos años, la América Latina habrá dejado de estar en boca de todo el mundo. Resueltas las crisis en Brasil y Argentina, la región ha dejado de ser una preocupación inmediata. Pero la región expresará su preocupación por la drástica caída de los flujos de capital exterior.
Como se ha vuelto habitual, todas las sesiones se realizarán en la sede del FMI en medio de una severa seguridad. Los manifestantes que en los últimos tres años han hecho de estas reuniones un motivo de protesta contra la globalización, tendrán ahora el tema agregado de la guerra en Irak.
Aun cuando la mayoría de analistas cree que Estados Unidos y la economía mundial experimentarán un rebote en el segundo semestre, gran parte de sus expectativas se basa en un fin rápido de las acciones militares y la forma cómo el gobierno de Washington encare la tarea de evitar una recesión mundial total.
Ambos temas pueden estar claros para Estados Unidos: Las fuerzas de la coalición parecen próximas a declarar la victoria militar en Irak y el secretario del Tesoro John Snow explicará el viernes a sus colegas del G-7, el grupo de los países más ricos del mundo, la estrategia económica del presidente George W. Bush.
Estados Unidos, que ha visto a medio millón de personas perder sus empleos en los primeros tres meses del año, espera que terminada la guerra, la comunidad internacional, dividida por el debate en las Naciones Unidas, vuelva otra vez a trabajar mancomunadamente.
Charles Dallara, director del Instituto de Finanza Internacional, que representa a los mayores bancos del mundo, dijo que los mercados financieros estarán observando esta reunión “en busca de una muestra de que la cooperación económica será revitalizada, al margen de los demás problemas’’.