Doña María Teresa Casco muestra algunas de las hortalizas que está cultivando en su huerta. Observa al fondo su esposo, Alvaro Meza. (LA PRENSA/O. MIRANDA)

Productores “rebuscan” una salida a la crisis

Medianos y pequeños productores de Jinotega y Matagalpa intenta aliviar sus niveles de pobreza, mejorando sus plantaciones de café y sus hatos, apoyados por sus esposas con la crianza de aves de corral y el cultivo de patios. Es un esfuerzo a largo plazo de la cooperación del gobierno de Suecia, el Mag-For, y la […]

  • Medianos y pequeños productores de Jinotega y Matagalpa intenta aliviar sus niveles de pobreza,
    mejorando sus plantaciones de café y sus hatos, apoyados por sus esposas con la crianza de aves de corral y el cultivo de patios. Es un esfuerzo a largo plazo de la cooperación del gobierno de Suecia, el Mag-For, y la empresa consultora Orgut, encargada de ejecutar el proyecto Fondeagro, cuya primera etapa concluirá en diciembre próximo con una inversión estimada en siete millones de dólares

Mario José Moncada [email protected]

EL CUA, JINOTEGA.- La aplicación de otras modalidades de producción, en pequeñas áreas, impulsados por el Fondo de Desarrollo Agropecuario (Fondeagro) es la herencia que les quedará a los campesinos para mejorar sus ingresos y nutrirse mejor una vez que concluya la primera etapa del proyecto este año.

Toda su vida, Sergio Torres la ha dedicado a la producción agropecuaria para alimentar a su familia y dar trabajo incluso a más de 40 obreros agrícolas “en los mejores tiempos”.

Pero el panorama se le venía tornando sombrío desde hace algunos años atrás cuando en la Bolsa de Valores de Nueva York, a miles de kilómetros al norte de su comunidad El Venado, en el municipio jinotegano de El Cua, el precio del café se venía desplomando hasta que no tardaron en impactar en su finca paradójicamente llamada “Buena Esperanza”.

Torres, de 45 años de edad, es uno de los muchos productores del Norte de Nicaragua golpeados por la crisis de los bajos precios internacionales del café, a quien se le habían cerrado las puertas para acceder siquiera a un pequeño crédito debido a lo riesgoso de su actividad.

De 40 obreros agrícolas que llegó a tener ha bajado a cuatro cuando mucho. De 740 quintales del grano de oro que producía hace cuatro años, bajó después a los 400, a los 350 y en la última cosecha a los 280 quintales, que logró vender “a duras penas” a 315 córdobas cada uno, refirió.

Su finca está ubicada a 209 kilómetros al norte de Managua, en una zona que en los años 80 se tornó entre las más peligrosas del país debido al entonces conflicto bélico, y según sus propias palabras ahora intenta “con pasos bien dados” salir adelante de la crisis, con el apoyo del Gobierno de Suecia a través del Fondo de Desarrollo Agropecuario (Fondeagro), cuya primera etapa de tres años, de un total de diez proyectados, concluirá en diciembre próximo.

Torres tuvo que esperar “tres largos años de apuros y clavos” para por fin lograr conseguir un crédito de 12 mil córdobas para comprar una yunta de bueyes, y otros 14 mil córdobas para renovar su deteriorada plantación de café, los cuales podrá pagar a un plazo de hasta tres años.

Su esposa, Juana Leticia Velásquez, de 38 años de edad, ya no tiene que caminar hasta tres kilómetros para llegar al pequeño e irregular casco urbano de El Cua, para comprar algunas aves de corral, verduras y hortalizas que ocasionalmente consumían en familia, con un dinero que costaba conseguir pero que “se iba pronto” en esas compras ocasionales.

Hoy, en una pequeña parcela de la finca, ahora cultiva cebollas, zanahorias, pipianes, rábanos e incluso tomates y chiltomas, que no sólo ocupa para mejorar la dieta de la familia, principalmente de sus tres hijos que van a la escuela por la mañana, sino también vender parte de la producción que les genera algunos ingresos extras que antes no tenían.

A pocos metros de la huerta en el patio trasero de la vivienda, crían más de 20 gallinas, protegidas de la intemperie en un gallinero forrado de malla ciclón y tablas, ya que antes correteaban por toda la propiedad bajo el riesgo de contraer cualquier tipo de enfermedad como la tan comúnmente llamada “morriña”, sobre todo en estos frescos climas norteños.

Pero estos resultados también se han percibido en otras zonas. Lejos de El Cua, a 191 kilómetros al noreste de Managua, en la comunidad de La Patriota en el municipio de Matiguás, Matagalpa, el pequeño ganadero Julio Castro intenta por su parte mejorar su pequeño hato “de 70 animalitos, de ellos 20 vaquitas en ordeño”.

Actualmente tiene seis manzanas de pastos mejorados: Mulato y Toledo, que según refiere contienen entre un 12 y 14 por ciento más de proteínas, que le ayudarán a mejorar la alimentación del ganado y con ello incrementar los niveles de producción de leche, “si todo sale bien como esperamos”, para compensar en volumen los bajos precios del producto, por el cual una planta quesera le paga apenas 100 córdobas por cada pichinga de 40 litros.

Para estos pequeños y medianos productores ligados a la tradición cafetalera y ganadera, el apoyo que desde hace poco más de un año vienen recibiendo de la cooperación sueca, es más que positivo, según aseguraron.

DIVERSIFICARSE PARA MEJORAR

Intentan aliviar la pobreza mediante la diversificación y mejoramiento de la actividad agropecuaria y el aumento de los ingresos con la economía familiar de patio, con la ejecución en los municipios de El Cua y Wiwilí (Jinotega) y Matiguás, Paiwas y Río Blanco (Matagalpa) del proyecto Fondeagro, financiado por el gobierno de Suecia a través de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Asdi).

Estas acciones las realizan con el apoyo del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), y es ejecutado por la empresa consultora sueca Orgut con experiencia en Latinoamérica, sino también en otros países pobres de Asia y Africa.

El embajador de Suecia en Nicaragua, Klas Markensten, explicó que la primera etapa del proyecto, cuya ejecución inició en septiembre pasado, concluirá en diciembre próximo con una inversión estimada en siete millones de dólares, de los cuales el 40 por ciento se han utilizado en créditos favorables para beneficio de los pequeños y medianos productores de esos departamentos del país.

Los intereses crediticios de entre el ocho y el 12 por ciento anual, se invierten una vez más en aquellos productores que cumplen a tiempo con sus obligaciones, es decir que son “buena paga”.

“Es un proyecto innovador ya que incluye no sólo iniciativas de crédito, sino también asistencia técnica, capacitación, comercialización y economía de patios para introducir el componente de género, para apoyar a los productores de café y leche afectados por los bajos precios de sus productos”, añadió.

UNA DÉCADA

Markensten explicó que Fondeagro estará siendo ejecutado en Nicaragua durante diez años, con una inversión inicial de 30 millones de dólares, pero que podría incrementarse a entre 40 y 50 millones de dólares, según los resultados y la evaluación que se vaya realizando mientras el proyecto avanza.

Por ahora se tiene proyectado apoyar a 3,600 familias o fincas matagalpinas y jinoteganas, por ser regiones con altos niveles de pobreza rural agobiadas por la difícil situación de sus cultivos tradicionales, pero con recursos naturales y humanos que bien administrados y capacitados pueden contribuir en mayor medida a mejorar sus condiciones de vida y de producción, y en consecuencia también del país.

Así serían beneficiados alrededor de 800 productores lecheros, 800 productores de café y 1,500 con las economías de patios, a quienes a partir de enero próximo se les apoyará con métodos de comercialización para el mercado local y posteriormente para el exterior.

Mario Brockman, oficial del Programa de Cooperación Internacional de la Embajada de Suecia, destacó como uno de los componente más importantes de Fondeagro, el sistema de créditos rurales “que eran prácticamente inexistentes en la región”.

“El crédito le permitirá a los productores hacer inversiones en sus fincas, tanto en equipamiento como en infraestructura”, según añadió al mencionar que cada beneficiario recibe montos que van desde los 500, 1,000 hasta los 5,000 dólares, con plazos de pago de entre seis meses a cinco años.

“La cooperación de Suecia ha estado presente en Nicaragua desde la década de 1980 cuando apoyamos el proceso de pacificación. Hemos estado apoyando a todos los gobiernos, porque apoyamos al pueblo de Nicaragua”, aseguró el embajador Markensten, al agregar que “no esperamos nada a cambio, sino solamente apoyar el programa de gobierno”.

La cooperación sueca, en las décadas 1960 y 1970, se concentró principalmente en varios países de Asia y África, y una década después se trasladó a Latinoamérica, siendo Nicaragua el primer país en instalarse.

Orgut es la empresa consultora sueca encargada de ejecutar Fondeagro, en cooperación con otras empresas co-ejecutoras locales como Cuculmeca y Technoserve, para mencionar algunas, tras haber ganado un proceso de licitación realizado en su oportunidad por el Gobierno de Suecia, según explicó el representante de Orgut para Latinoamérica, Guillermo Cuéllar.

Con sus 18 años de experiencia en los lejanos países africanos de Mozambique, Tanzania, Etiopía y Zambia, el funcionario trabaja desde hace poco más de un año en la ejecución de la primera etapa de Fondeagro.

“Hasta los años 70 Asdi implementaba los proyectos de cooperación internacional desde Estocolmo y la embajadas en cada país. Pero esto resultó ineficiente porque la acción de Asdi es muy amplia en todos los continentes, entonces ellos abren una licitación para contratar a las empresas consultoras como nosotros, que logramos ganar la ejecución de Fondeagro en Nicaragua”, explicó Cuellar.

“Para nosotros hay un reto permanente porque tenemos que leer la realidad y el devenir de cada país, para aplicar nuestros conocimientos y con ello contribuir a su desarrollo económico, bajando los niveles de pobreza”, indicó.

LEGALIZANDO TIERRAS

Melinda de Cuéllar, directora ejecutiva de Fondeagro, confirmó que el proyecto también trabaja en la legalización de las tierras, porque los campesinos como Sergio Torres, de El Cua, se quejan que al no tener muchas veces el título de propiedad los bancos y las pequeñas financieras le niegan el crédito.

La funcionaria admitió que los cambios en el sector agropecuario “son muy lentos”, primero porque se trata de un proyecto piloto y luego porque están desarrollando un modelo de trabajar con organizaciones locales, con co-ejecutores y promotores locales para saber llegar a los campesinos. Pero está convencida que los resultados están siendo efectivos.

“Es muy fácil trabajar con los productores porque son muy conscientes que hay que producir para el mercado, y producir lo que quiere el consumidor”, añadió. Pero en la labor sobresalen “los grandes problemas” como los llamó, como la infraestructura rural principalmente de caminos.

En la ejecución del proyecto también participa el Mag-For con dos representantes en el Comité Directivo y otros dos en la Embajada de Suecia, apoyando entre otros campos en la sanidad animal y vegetal.

Además de Nicaragua, Orgut trabaja en Honduras en un programa forestal, en Costa Rica en el desarrollo de una zona indígena fronteriza con Panamá, y en la gestión de cuencas de algunos ríos en Ecuador.

CON ESPÍRITU EMPRENDEDOR

Álvaro Meza y su esposa Teresa Casco, trabajan su finca con ayuda de sus tres hijos. Ambos confirmaron como estar implementando la economía de patio, les ha permitido conseguir “una plata extra”. La señora cuenta como antes compraba las cebollas, pero ahora en cambio las cosecha en su patio, las consume en el hogar, pero también otra parte logra venderlas en el improvisado mercadito de El Cua o bien a los vecinos, a tres córdobas el moño de cinco cebollas.

“Antes nosotros no consumíamos hortalizas, pero ahora poco a poco le vamos entrando porque los ingenieros (que brindan asistencia técnica) nos dicen que también son importantes para la alimentación… porque son buenas para la sangre, para el cerebro”, contó en tono humilde mientras dejó por un rato los quehaceres en su sencilla cocina.

SUECIA EN NICARAGUA

Según el portal electrónico oficial de la Embajada de Suecia en Managua, la cooperación de dicho país europeo hacia Nicaragua inició a principios de la década de 1980 y se incrementó a partir de la década de 1990.

“Para Nicaragua, la década de los noventa significó la posibilidad de una transición hacia la paz, hacia una mayor democracia y hacia una estabilidad macroeconómica. La paz, elecciones libres, cambios de gobierno en forma democrática, libertad de prensa, estabilidad macroeconómica y crecimiento económico constituyeron grandes avances”, refiere el portal.

”Pese a ello, agrega, se mantienen problemas de desarrollo de pobreza, desigualdad, corrupción, instituciones débiles y la predisposición a los conflictos.“ Son dificultades de largo alcance que requieren soluciones de largo plazo. Nicaragua continúa siendo uno de los países más pobres del continente”, añade.

La cooperación sueca para este año está estimada en unos 29 millones de dólares, principalmente para reducir la pobreza con un desarrollo social y económico. El año pasado los fondos alcanzaron los 27 millones de dólares.  

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