- A sus 21 años de edad, don Rafael Tijerino Haslam
emprendió la ardua tarea de cultivar La Corona, una finca cafetalera que, después de tres décadas, le dio los frutos necesarios para adquirir otras propiedades, las que está
a punto de perder por ejecución judicial emprendida por la Junta Liquidadora del extinto Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (Banic)
Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected]
El productor cafetalero de Matagalpa, Don Rafael Tijerino Haslam y su familia poseen además de la finca cafetalera La Corona, otras como El Diamante, La Esperanza, El Manzano, El Plomo 1, El Plomo 2, El Chayal 1 y El Chayal 2, que suman ocho propiedades para un aproximado de dos mil manzanas de terreno, de las que 400 son de café.
Don Rafael adquirió algunas de esas fincas, al responsabilizarse de las deudas que sus anteriores dueños tenían con el fenecido Banic y estima en más de tres millones de dólares el valor de sus fincas.
“En determinado momento me sentí dichoso porque a base de esfuerzo había logrado llegar a tener 400 manzanas de café, con una buena infraestructura y con una buena relación con los trabajadores”, afirma el productor. En su memoria tiene gravado los nueve mil 800 quintales de café oro que logró cosechar en el 2001.
Y cómo no recordar cuando en los tiempos de bonanza productiva, don Rafael empleaba a más de 200 trabajadores permanentes, además de unos 600 obreros que contrataba en épocas de corte.
“EMBARCADO”
“En 1997 me embarco en el proyecto de renovación de cafetales y llegué a renovar 350 manzanas”, dice el productor, al explicar que todavía en esa época “era un cliente tipo A. Los mismos bancos se peleaban por tener mi cartera”. Y aclara: “ahora tal vez ya no me quieren”.
Tijerino Haslam recibió ofertas de otros bancos que comprarían su cartera al Banic, sin embargo, en la mejor de las ofertas, su deuda aumentaba en 60 mil dólares más.
“Como la deuda se me aumenta en 60 mil dólares no me paso (cambio) de banco y, desgraciadamente me quedo con el Banic”, manifiesta el productor, al sostener amargamente que ese año se produjo la quiebra de la entidad financiera.
Actualmente, don Rafael adeuda, al Banic, cerca de 900 mil dólares, incluyendo intereses corrientes e intereses moratorios, además de honorarios por gastos legales a los abogados de la entidad financiera. Sin embargo, su crédito se vencía en el año 2005.
SÓLO SU VIVIENDA LIBRE DE HIPOTECA
“Al quebrar el banco te cobran todo de un solo tajo”, asegura el productor que se vio obligado a hipotecar todas sus propiedades, a excepción de su casa de habitación, en la ciudad de Matagalpa. “Gracias a Dios que no la hipotequé”, exclama, mientras lamenta que “ahora me están queriendo quitar todo”.
Tijerino argumenta haber pagado cantidades considerables de su deuda, pero que a la fecha no conoce si esos “abonos” le fueron aplicados a los intereses.
“Ya pagué intereses y el Gobierno dice que nos perdonó los intereses. Me estaban cobrando una deuda de noventa y seis mil dólares que no debía y que les demostré que no los debía y hasta ahora no me han entregado un finiquito y me cobraron intereses sobre esa deuda”, resiente el productor.
Y añade que el recién pasado jueves 13 de marzo, recibió documentos en los que la Junta Liquidadora del Banic le requiere de pago otorgándole un plazo sumamente corto.
“Nos conminaron y es ilógico que la Junta Liquidadora te esté ejecutando cuando ya no existen legalmente, sin embargo, ellos aparecen embargando a los productores”, refiere Tijerino.
JUICIOS MELÉVOLOS
El cafetalero Rafael Tijerino Haslam denunció que la Junta Liquidadora del Banic, actuando de mala fe, promovió juicios en contra de los productores, pero “malévolamente a unos los tienen en León, a otros en Masaya y a nosotros nos metieron en Tipitapa”.