SEGUNDA PARTE
La respuesta, aunque conocida, no ha sido dicha y menos ahora que la NBC va poner de moda correr a la gente independiente. Pero, no nos distraigamos y vamos a la información sin sesgo y sin engaño. Ustedes saben que nosotros somos «serios».
En asuntos de grandes billetes (léase asuntos macro, gasto público, política fiscal y cosas pesadas) el que manda es el Fondo Monetario. Cualquier otra cosa no es más que golillada, o como dice el pensador Ortega y Saavedra, son cuestiones de bujoncito de barrio.
En cuestiones de billetes medianos (léase industria, comercio, banca y similares), los que mandan —por lo menos por ahora— son los grupos de poder nacionales que ustedes ya conocen. Sin embargo, hacemos una aclaración: Como la aristocracia (démosle cuerda) no termina de aterrizar que estamos en un mundo unipolarmente globalizado y que con sus chunches viejos no van a poder competir, sus días están contados y terminarán siendo absorbidos por las empresas transnacionales que sí tienen billetes, tecnología, gerencia, visión y una serie de cosas que enseña el ENCABE pero nadie aplica.
En las cosas politiqueras, no hay dónde perderse. Nos guste o no, los que mandan en este país son tres y sólo tres: El Tamal más Tamal, El Gallo Peptobismol y, aunque calladito por órdenes mayores (¡chiva ahora es tigre que caza echado!), El Mandamás de la comunidad religiosa más fuerte de Nicaragua.
En materia de información, la que manda es la desinformación y los desinformadores. Cada maje, especialmente si tiene la sartén por el mango, dice lo que le viene en ganas o lo que le conviene. La guerra contra Irak es una muestra de ello aunque tenemos que reconocer que poco a poco se siguen imponiendo las «puyas» imborrables de los legados de los grandes, como PJCh y PAC.
En el campo militar, por el momento el «men» es el general Carrión y los grandes del Ejército que están metidos en muchas cosas del mundanal ruido, incluyendo la defensa de sus bienes. Por supuesto que hay otras gentes que tienen su cierto mando. Ahí está el inconsciente del pelón Lewites (¿a quién se le ocurre hacer un carnaval en medio de semejante guerra?), algunos caciques locales y paremos de contar porque al pueblo (el supuesto dueño del poder) simple y llanamente se lo tienen remangado.
¿Que por qué no ponemos al Churri? Bien sencillo. Porque a él si no lo manda el FMI, lo manda el capital. Si no es el capital, es su avidez de recuperar lo perdido. Y si no son estas cosas, pues es doña Lila T…. ¡Que ni corra, que está out!