Juan Maltez
Parece que la humanidad será siempre la misma. Olvida y vuelve a olvidar en un círculo de no acabar.
Digo lo anterior, porque ahora dos países de Europa, Francia y Alemania, parecen olvidar e incluso perdonar las atrocidades cometidas por el sanguinario gobernante de Irak, Saddam Hussein.
Lo mismo ocurre con los manifestantes que se oponen a la guerra contra Irak, sin importarles las masacres cometidas por Hussein contra su propio pueblo, calificadas de delitos contra la humanidad por muchos organismos de derechos humanos. Sin embargo, estos manifestantes y esos dos países callan y se convierten en cómplices.
¿Dónde estaban esos protestantes cuando Hussein producía armas de destrucción masiva?
¿Dónde estaban esas personas que ahora protestan contra la guerra cuando Hussein, con armas biológicas y químicas daba muerte a más de 20 mil de sus compatriotas?
¿Dónde estaban esos manifestantes cuando Hussein derramó gases tóxicos contra una facción religiosa en el sur de Irak dando muerte a 10 mil personas?
¿Dónde estaban esos que protestan hoy contra la guerra, cuando Hussein y sus secuaces sanguinarios dieron muerte a 15 mil kurdos, sus propios compatriotas en el norte de Irak?
¿Dónde estaban esos manifestantes cuando Hussein mató a medio millón de iraníes con gases y armas químicas durante la guerra Irán-Irak?
¿Dónde estaban esos que se oponen a la guerra contra Hussein, cuando el dictador iraquí fabricaba a escondidas armas de destrucción masiva, violando todas las resoluciones de la Organización de Naciones Unidas?
¿Dónde estaban esos que se toman las calles para protestar contra la guerra, cuando el más despótico de los dictadores invadió el pequeño país de Kuwait y al ser expulsadas sus tropas ordenó incendiar centenares de pozos petroleros kuwaitíes, cosa calificada de delito de lessa humanidad?
¿Dónde estaban estos manifestantes para protestar por las torturas y el terror impuesto por Hussein contra centenares de millares de sus propios conciudadanos?
¿Cómo pueden estos mismos manifestantes que se oponen a la guerra contra Hussein, apoyar el uso de las fuerzas armadas en contra de Slobodan Milosevic en Serbia sin una resolución de las Naciones Unidas, pero objetan la guerra contra un déspota mucho más cruel que Milosevic?
Y finalmente, quisiera preguntar ¿Dónde estaban éstos que protestan contra la guerra en Irak, cuando comandos suicidas con profundos vínculos con el régimen de Hussein, estrellaron dos aviones contra las torres gemelas de Nueva York y otro en el Pentágono en Washington, causando la muerte a más de tres mil civiles?
Todas esas voces callaron, como los mariachis, pero con su silencio demostraron que se encontraban regocijados por la tragedia llevada a cabo por los terroristas.
Esa es la pregunta a responder por estos manifestantes que parecen olvidar y perdonar a uno de los dictadores más crueles que ha conocido la humanidad.
Es cierto, todos estamos contra las guerras. Pero aquí la pregunta vital es: ¿Cuáles son las alternativas?
Los propios pueblo vecinos de Irak no se pronuncian abiertamente contra la guerra, porque saben que su peor enemigo es Saddam hussein, quien tiene un sueño maligno: Apoderarse de todo el Medio Oriente.
Pero lo más contradictorio de todo estos es que Francia, el país que más se opuso a la guerra contra Saddam Hussein, ahora es el primero en decir que espera que Estados Unidos gane esa lucha bélica por el bien de la humanidad. Y Alemania, que acompañó en su carrera a Francia, ahora dice que Saddam Hussein debe abandonar inmediatamente el poder. Cosas veredes Sancho amigo.
Hoy los Estados Unidos libra una guerra contra Irak, no para apoderarse de sus riquezas, sino para salvaguardar la seguridad nacional de su país, que debe ser una prioridad para todo gobierno.
Si se quiere que el Medio Oriente y por ende la humanidad vivan en un mundo mejor y más seguro, hay que apoyar que Irak, después del derrocamiento de Saddam Hussein, viva en democracia.
El autor es periodista.