- Una costumbre que no se apaga
Renier González Pérez (*)ESPECIAL PARA LA PRENSA [email protected]
“Listo está el Látigo. Se impulsa, viene el lanzamiento, primer strike para el Sheriff”.
A simple ojeada, parece una narración de un juego de béisbol, insertado en una película del Viejo Oeste, pero si usted enciende una radio en Nicaragua podrá escuchar cosas como ésta y mucho más.
A través de los años, la crónica deportiva ha sido pródiga a la hora de poner apodos a los deportistas, pero en materia de béisbol los “pinoleros” muestran una imaginación desbordante, que los puede llevar incluso a editar un diccionario sobre el tema.
Así, el primer nicaraguense en ganar un juego a Cuba y uno de los mejores bateadores de esas primeras Series Mundiales a finales los años 30, era conocido como Jonathan “Meneíto” Robinson, quien era compañero de José Ángel “El Chino” Meléndez.
A finales de los 40 e inicios de los 50, del pasado siglo, los motes se hicieron cotidianos en Nicaragua. En el plantel Camisas Venus de la primera división jugaban Orlando «Cirula» Guido, Napoleón «Arena Blanca» Romero, Orlando «Chequemboy» Largaespada y Alfonso «Chaparrón» Estrada.
También componían la nómina del Venus, Guillermo «El Loco» Cano, Julio «Julián» Hernández, Horacio «El Pando» Sequeira y Wilfredo «Will» Gaitán, entre otros. No se sabe si por autoridad o qué situación «misteriosa» uno de los pocos sin apodo era el manager Julio Miranda Cortés.
Para no ser menos que sus rivales, el afamado conjunto «Flor de Caña», en 1952 exhibió una verdadera «telenovela» radial a la hora de presentar a sus peloteros.
Napoleón «Ayote» Valladares, Belgrano «Bell» Castillo, Benjamín «El Guajiro Cosmapa» López, Arnulfo «La Renca» Romero, Ramiro «El Loquito» Noguera, Alberto «La Muñecona» Sandino, y aquí no se escapó ni el manager Francisco «El Zurdo» Dávila.
Otro conjunto del año 1952 en que abundaban los motes era el temido «Cinco Estrellas», que tenía entre sus hombres al afamado lanzador Alejandro «El Toro» Canales, a quien también le llamaban «El Ceibano» por el lugar donde nació –La Ceiba–, en el departamento de León.
Alineaban junto a Canales, Manuel «El Zurdo» Mendoza, Guillermo «El Mosco» Castellón, Francisco «El Americano» Fletes, Miguel «El Gato» Medrano y Domingo «El Pipe» Arana, mientras el director del conjunto era Carlos «El Pichón» Navas Collado.
En aquella época, aún sin motes había «nombrecitos» que se las traían, como Barticus Benard, Santos Tercero, Alertón Martín Jackson, Mentol Ortega y hasta un «team» rivense se nombraba «Apagón».
Los nicas han mantenido durante años la tradición de los sobrenombres, lo que perdura y se extiende hasta nuestros días.
En los años 70 y 80 descollaban en Nicaragua peloteros como Apolinar «Polín» Cruz, Ernesto «El Tiburón Mayor» López, Porfirio «El Guajiro» Altamirano.
Hoy día «la fiesta» continúa y tenemos que en León interviene Ariel «Panal» Delgado junto a Henry «El Colorado» Roa. En el San Fernando de Masaya, tienen a Norman «El Pollo» Cardoze y al tirador zurdo Noel «Guarachita» Castellón, mientras el Bóer contó con la ayuda de Freddy «El Sheriff» García, cuyo primer apellido es Zamora y Erick «Chico Chico» Morales.
En Rivas lanza Martín «El Látigo del Sur» Bojorge, entre tanto en Granada sobresalen Bayardo «El Ministro de Defensa» Dávila y Juan «Juanón» Villagra.
Otros jugadores con motes durante la presente temporada son Noel «El Torito» Rojas, Ramón «Moncho» Padilla, Leonel «Randy Johnson» Machado y Nelson «La Culebra» Saldaña.
Ni siquiera los naturalizados escapan a la tradición, y el cubano radicado en Nicaragua desde la década del 50, Argelio Córdova es conocido como «La Bruja».
Ingenio, costumbre o verbo fácil, lo cierto es que a la hora de adornar su pasatiempo nacional, los pinoleros resultan especiales, por lo que usted no se asuste si llega a Managua y toma un diario y lee «Guarachita dejó sin aliento al Pollo».
(*)Comentarista de la radio y la televisión cubanas.