- Muchas mujeres embarazadas y con alto riesgo obstétrico, son atendidas en este local que,
además, ofrece un profundo entrenamiento para su cuidado posparto y del recién nacido
Martha Marina GonzálezCorresponsal/ [email protected]
La Casa Materna Luz y Vida, ubicada en la ciudad de Estelí, ha logrado la reducción de la morbilidad y mortalidad materna y perinatal, mediante la atención esmerada en el embarazo, parto y puerperio a gestantes del área rural del departamento, aseguró el doctor Alberto Valdivia, director de dicho centro.
De acuerdo a los registros, 282 mujeres ingresaron el año pasado a la casa materna, todas ellas fueron preparadas física y mentalmente, a fin de tener un parto sin temor y asegurarles el autocuidado prenatal.
Según Valdivia, en la casa materna se garantiza el parto institucional y la recepción oportuna de las mujeres de Alto Riesgo Obstétrico (ARO), procedentes del área rural. Además, realizan investigaciones sobre los factores de riesgo que se presentan en las gestantes para el mejor manejo, seguimiento y tratamiento adecuado.
Valdivia explicó que los principales factores de riesgo son los embarazos en adolescentes, infecciones urinarias, primigestas, inaccesibilidad geográfica, grandes multíparas, cesáreas anteriores, embarazo más anemia, infecciones vaginales, preclampsia leve, inserción baja de placenta, embarazos gemelares, antecedentes de aborto, bajo peso, talla baja y embarazo más violencia intrafamiliar.
La enfermera Diana Molina aseguró que las principales actividades que ofrece la casa materna, son el albergue a mujeres de Alto Riesgo Obstétrico de la zona rural, educación prenatal a través del método psicoprofiláctico para el parto, control prenatal, planificación familiar, toma de citologías para detectar cáncer cérvico-uterino, capacitaciones a parteras tradicionales y atención al adolescente.
REMITIDAS POR CENTRO DE SALUD
Para que una mujer ingrese a la casa materna, debe ser remitida por las unidades de salud de los municipios, que identifican los factores de riesgo obstétrico.
Otro mecanismo es que las parteras tradicionales captan a las embarazadas en riesgo y las envían al centro de salud para que sean referidas por el médico, o por ellas mismas.
El promedio de estancia en la casa materna es de dos semanas antes del parto. Mientras permanecen en el albergue, las embarazadas reciben adecuada alimentación, atención médica especializada, ejercicios y charlas educativas sobre: salud, lactancia materna, higiene y violencia intrafamiliar, entre otros temas.
Además, mientras las embarazadas participan en la elaboración de sus alimentos y limpieza, una vez que se desencadena el trabajo de parto son trasladadas al Hospital San Juan de Dios, de Estelí, donde atienden el parto y al recién nacido.
La adolescente Marcia Carolina Arévalo Sánchez, de 16 años, llegó a la casa materna procedente de la comunidad Las Limas, La Trinidad. “No tengo familiares cerca y vine para tener a mi hijo, aquí hay más seguridad”, expresó.
En tanto, Ángela Molina Avilés, de 23 años, originaria de San Nicolás, ingresó a la casa materna el 17 de marzo y, según ella, ha sido atendida muy bien. “El trato es bueno y he aprendido muchas cosas que no sabía sobre el parto y el cuido de los recién nacidos. Además, hago ejercicios como la mariposa, bicicleta, el gato arrecho y respiración profunda. Nos dicen que eso nos ayuda para que el parto sea menos doloroso”.
FALTAN CONDICIONES
Esta casa materna ha recibido el apoyo de UNICEF, en cuanto al equipamiento y capacitación para parteras tradicionales, camilla ginecológica, equipos médicos, financiamiento de microproyectos de alimentación y medicamento a 300 gestantes ingresadas en años anteriores, capacitación al personal y material educativo para el personal comunitario.
Sin embargo, según el doctor Valdivia, la casa materna aún carece de una ambulancia para el traslado de las pacientes embarazadas, no cuentan con un ultrasonido, tensiómetros, instrumento para el monitoreo fetal, estetoscopios, entre otras cosas.
También necesitan una cortadora de gasas y una lámpara cielítica. Además, el techo y el sistema eléctrico del edificio están en mal estado, y les faltan inodoros y lavamanos.
¿CÓMO SURGIÓ
La Casa Materna Luz y Vida surgió en Estelí en 1985 bajo la dirección del Programa Materno Infantil Regional, como una iniciativa de un grupo de enfermeras nacionales e internacionales.
Con el surgimiento de la casa materna, además del trabajo de psicoprofilaxis del parto, se inició un proceso de capacitación a las parteras tradicionales para la atención del parto bajo riesgo y para que hagan traslados oportunos a la casa materna y a los hospitales.
En 1993, se convirtió en un albergue materno, como estrategia de intervención para la reducción de la mortalidad materna y perinatal, priorizando al grupo de gestantes de alto riesgo obstétrico de la zona rural del departamento de Estelí.