- Niegan pausa táctica pero avance sigue siendo lento por la resistencia iraquí
Fernando Prieto ArellanoEFE
DOHA, QATAR.- El mando aliado ha reconocido que la campaña de Irak será larga y manifiesta que sus planes pasan por ser “deliberadamente pacientes” para conseguir los objetivos fijados, el primero de los cuales pasa por derribar al régimen del presidente iraquí, Saddam Hussein.
Aunque el mando insiste en que la campaña se desarrolla de acuerdo con los planes previstos y que no se ha producido ninguna “pausa táctica” en el avance de las tropas, lo cierto es que tanto la primera como la segunda de las afirmaciones son rebatidas a diario por la fuerza de los hechos.
Al comienzo (o más bien antes) de la “Operación Libertad Iraquí”, los mandos aliados consideraban que iba a ser mínima o muy escasa la resistencia que las tropas iban a encontrar hasta llegar a las puertas de Bagdad, donde tal vez tendrían que librar algunos enfrentamientos, supuestamente casi simbólicos, dada la intensidad de los bombardeos que noche y día caen sobre la ciudad.
Sin embargo, nada más traspasar la frontera entre Kuwait e Irak, las fuerzas aliadas pudieron comprobar que en cualquier núcleo habitado de los que jalonan la ruta hasta Bagdad, era férrea la resistencia de las tropas iraquíes, integradas no tanto por el Ejército regular como por su unidad de élite, la Guardia Republicana, y los grupos paramilitares “fedayines de Sadam.”
Por ello, tras muchas vacilaciones en las que se negó que hubiera pausas tácticas para reagrupar a las tropas y reabastecerlas (cosa que sí se ha hecho), los aliados se han plegado a los acontecimientos hasta el punto de que el subdirector de Operaciones del Mando Militar Central en Doha, general Vincent Brooks, afirmó ayer que se ha optado por ser “deliberadamente pacientes.”
“Las operaciones siguen desarrollándose según lo previsto”, indicó Brooks en su habitual rueda de prensa, en la que sin embargo no especificó si el concepto de “lo previsto” era el de hace 24 ó 48 horas, o bien el de hace una semana, o bien es una muletilla de uso corriente en la jerga militar.
Brooks comentó que, pese a los rumores y las informaciones de fuentes militares no oficiales que indicaban que las tropas que se habían desplegado en Irak no son las más adecuadas para este tipo de contiendas, el mando se siente “cómodo” con las unidades de que dispone.
El general Brooks, a quien hay que reconocer su enorme capacidad para encajar todas las preguntas de los periodistas absolutamente imperturbable, manifestó que las fuerzas aliadas siguen combatiendo de acuerdo con previsto en unos planes que –subrayó– son “sólidos y eficaces.”
Brooks manifestó que la población iraquí que ya ha trabado contacto con las fuerzas aliadas les ha mostrado su satisfacción por verlas en Irak, hasta el punto de que “nos está aportando información valiosa en torno al régimen” de Saddam Hussein, e incluso “nos ayudan a localizar objetivos.”
Como reconoció ayer Brooks, las tropas del Séptimo Regimiento de Caballería Acorazada, que forman la vanguardia de la Tercera División de Infantería Mecanizada norteamericana, están librando duros combates con la División Medina de la Guardia Republicana, en torno a la ciudad de Hindiya, unos 80 kilómetros al sur de Bagdad.