Mayoría musulmana chiíta no da señales de rebelarse

Hamza HendawiThe Associated Press BAGDAD.- Miles de personas estaban de compras en el vecindario de Bagdad llamado Ciudad Saddam, donde la mayoría de los vecinos son chiítas. El tráfico estaba atascado. Las mujeres envueltas en el chador negro regresaban con las bolsas de mercado sobre la cabeza. La vida seguía su rumbo normal. A pocos […]

Hamza HendawiThe Associated Press

BAGDAD.- Miles de personas estaban de compras en el vecindario de Bagdad llamado Ciudad Saddam, donde la mayoría de los vecinos son chiítas. El tráfico estaba atascado. Las mujeres envueltas en el chador negro regresaban con las bolsas de mercado sobre la cabeza. La vida seguía su rumbo normal.

A pocos kilómetros de allí, los feligreses acudían al santuario del venerado Mousa Kazem, un santo chiíta. Oraban, llevaban a sus bebés para que los bendijeran, pedían al santo que les diera riquezas o facilitara la entrada al paraíso de algún familiar difunto.

Los chiítas de todo el país permanecen en calma, acaso para desconcierto de Washington y Londres, que esperaban que la invasión daría lugar a una sublevación contra Saddam Hussein.

Los chiítas no parecen estar a punto de sublevarse, aunque eso quizás podría cambiar si las fuerzas invasoras empiezan a dominar el campo de batalla.

Los chiítas constituyen el 60 por ciento de los 24 millones de iraquíes, pero en el país tradicionalmente domina la secta sunita, minoría en Irak pero mayoritaria en buena parte del mundo musulmán. Unos pocos son ricos y poderosos, pero la mayoría son pobres y oprimidos. Dirigentes chiítas en el exilio dicen que su secta querrá una parte del poder en proporción a sus números en el régimen que suceda al de Saddam.

Entonces, ¿por qué no se han rebelado como muchos esperaban en occidente?

“Un creyente jamás se deja picar dos veces en el mismo nido de víboras”, dijo el conductor de taxi, Abu Haidar. “Esperaremos a ver qué resulta de esto”.

Los chiítas iraquíes se sublevaron después de la derrota de Irak en la Guerra del Golfo Pérsico hace 12 años. Esperaban la ayuda de las tropas estadounidenses que se encontraban en Irak, Kuwait y Arabia Saudí. No la recibieron. El ejército de Saddam aplastó la sublevación de manera implacable.

Pero la situación hoy es muy distinta: Irak es una nación árabe invadida y un pueblo musulmán atacado en una guerra a la que se oponen la abrumadora mayoría de los musulmanes del mundo… y muchos que no son musulmanes.

Estados Unidos no es la superpotencia que liberó a Kuwait, una nación árabe, de un invasor, Irak. Es un agresor al que árabes y musulmanes asocian con el apoyo a Israel en el conflicto con los palestinos.

Hasta ahora, la mayoría de los combates se han librado en el sur de Irak, donde los chiítas son la abrumadora mayoría, pero no se advierte la menor señal de rebelión entre ellos, ni siquiera en sus ciudades sagradas, Karbala y Nayef.  

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