- En Corn Island bucear es parte del entretenimiento… y para zambullirte no necesitas una excelente preparación física
Ricardo Cuadra Garcí[email protected]
North End, Corn Island. 10:25 a.m.— La arena blanca, tan suave como el talco, y el agua cristalina hacen de este lugar un verdadero paraíso. El viento es nuestro principal aliado contra los rayos solares. En la playa, a pocos metros de la orilla, nos espera la lancha que nos llevará mar adentro para la primera sesión de buceo del día.
Susana Schultz, Sabine Weiss, Claudia Hirbatch, Regina Herzog y Daniel Malespín, se ajustan el equipo de buceo mientras el instructor, José María Vides les brinda las indicaciones y les recuerda la teoría, así como también el funcionamiento del equipo.
Tras abordar la embarcación nos dirigimos mar adentro. En el trayecto Vides continúa hablando con el grupo y a los pocos minutos llegamos a nuestro destino. La lancha se detiene y la primera pareja se alista para iniciar su aventura submarina.
Por fin ha llegado la hora de lanzarse al agua. Susana Schultz y José María Vides, ya se han puesto el chaleco, las aletas y el tanque de oxígeno, se sientan en el borde de la barca para zambullirse hacia atrás. El instructor inicia la cuenta regresiva 3… 2… 1… ¡splash! Empieza la aventura.
La transparencia de las aguas que rodean a la isla permite apreciar la variada vida marina. Peces de diversos colores parecen saludar a los visitantes al unírseles en la expedición. Corn Island está rodeada de arrecifes de coral y a la vista del nadador, las apacibles aguas parecen como verdaderos jardines submarinos
Con un poco de suerte, es probable encontrarse cara a cara con un tiburón, y digo suerte porque no es todos los días que se tiene la oportunidad de toparse con uno de los animales más feroces y antiguos del planeta y no ser agredido. “No son muy grandes y nada peligrosos, la verdad es que estos animales tienen que ser molestados en extremo para que ataquen”, asegura Vides, quien en varias ocasiones se ha topado con algunos de estos escualos.
Antes de emerger a la superficie es muy importante hacerlo muy lentamente, sin ninguna prisa y controlando el aire del chaleco. Tres metros antes de llegar a la superficie se realiza la parada de seguridad.
El tour bajo el agua duró aproximadamente cuarenta y cinco minutos. Mientras tanto el resto del grupo esperábamos en la lancha admirando la hermosura del Mar Caribe. Por la tarde el grupo realizará otra incursión.
José María Vides, un guatemalteco instructor internacional de buceo, es el único que ofrece el servicio de excursiones submarinas desde hace dos años en la isla.
Para practicar esta fascinante actividad, lo primero que se debe hacer es presentar su certificación de Asociación Profesional de Instructores de Buceo (PADI, por sus siglas en inglés), de lo contrario no podrá realizar la aventura a menos que reciba el curso para obtener su licencia.
El curso profesional comienza con la explicación de la teoría del buceo seguido del funcionamiento del equipo y la aplicación de las técnicas básicas del buceo. Luego se practica en el agua, muy cerca de la playa y a poca profundidad.
El curso para obtener la licencia internacional se realiza en cuatro días y tiene un costo de doscientos cincuenta dólares por persona. “El curso consiste básicamente en cuatro clases teóricas de dos horas de duración y cuatro clases prácticas de igual tiempo. “Por la mañana impartimos la teoría y en la tarde pasamos a la práctica”, asegura Vides.
Para quienes ya tienen su certificación PADI la excursión tiene un costo de cuarenta y cinco dólares. “Hacemos dos inmersiones en dos áreas diferentes de aproximadamente cuarenta y cinco minutos cada una”. El buceo lo realizan a una profundidad de sesenta pies. “Nautilus Ecotours, Servicios Turísticos”, es la primera empresa turística que ofrece este servicio en Corn Island.
Según Vides, la mejor playa para bucear es al norte de la isla, donde se ubican los arrecifes. Aunque para decidir el lugar de buceo primero se deben observar las condiciones tales como viento y marea, pero “la parte norte de la isla es ideal para esta práctica”.
Y para quienes creen que es necesario tener una excelente preparación física para practicar esa actividad, Vides asegura que cualquier persona puede hacerlo, siempre y cuando sepa nadar. “Con nosotros han buceado turistas mayores de setenta años, así que es un deporte para todas las edades”. “Es una actividad placentera, que te permite conocer las bellezas submarinas, el buceo es algo diseñado para todos”, asegura.