Leslie María Briceño [email protected]
Me impactan los casos de niños en Costa Rica que presionados por la miseria tienen que trabajar y así ayudar a sus familias para encontrar una mejor manera de vivir. Familias enteras abandonan el país para buscar nuevos horizontes sin pensar en los problemas y dificultades que puedan encontrar en lugares desconocidos para ellos.
Es triste conocer que niños inocentes caen en manos de enfermos mentales que realizan en ellos toda clase de aberraciones e incluso privarlos de su derecho a la vida; niños que son obligados a huir de su país natal por culpa de la situación económica, mientras unos pocos privilegiados malgastan el dinero que por derecho el Estado debería invertir en ellos, que son el futuro de Nicaragua.
Creo que condenar a los culpables de estas muertes no sería el único remedio. Es necesario que el Gobierno y los poderes del Estado garanticen el ejercicio de los derechos, libertades, garantías y deberes de los niños, niñas y adolescentes, que la aplicación de las medidas de protección y prevención sean oportunas. Se trata también de combatir la pobreza para realmente exaltar y poner de manifiesto los derechos de los niños quienes merecen ser protegidos de todos estos locos que como vampiros sólo buscan calmar su sed de sangre.
Equipo de comunicación del Centro Dos Generaciones.