Michel Vandepoorter
He leído el artículo de libre opinión del señor Roberto Porta Córdoba, publicado en LA PRENSA el 23 de marzo, bajo el título ¿Perderá Francia la guerra que se libra en Irak?
La pregunta del señor Porta está fuera de lugar. Todo el mundo pierde con la guerra, principalmente quienes la sufren directamente. Francia no hace la guerra. Su convicción es que en el siglo XXI la comunidad internacional habría podido, gracias a las Naciones Unidas, controlar el desarme de Irak por medios pacíficos. Lo remito a las declaraciones que el jefe de inspectores hizo ante el Consejo de Seguridad el 19 de marzo. Habría valido la pena brindarle un poco más de tiempo a los inspectores.
Francia, como numerosos países, tiene relaciones comerciales con Irak. En el año 2002, Francia constituía el decimotercer socio comercial de este país. Francia compra el 8.2 por ciento del petróleo iraquí, los Estados Unidos, primer comprador, el 40.9 por ciento.
En los años 70 y 80, Francia vendió armas a Irak, al igual que otros países que el señor Porta no menciona y que lo apoyaban en su guerra contra Irán.
Las relaciones entre Francia e Irak han cambiado totalmente desde esa época. Cuando Irak invadió Kuwait en 1990, Francia fue una de las naciones más comprometidas con la coalición que, bajo la aprobación del Consejo de Seguridad, liberó Kuwait y destruyó la mayor parte del armamento de Irak. Desde entonces, Francia respeta escrupulosamente el embargo impuesto a este país.
Embajador de Francia.