- Llegaron más de diez mil
Wilder Pérez R. [email protected]
El epicentro de la alegría estuvo en el Estadio “Roque Tadeo Zavala”, pero la fiesta beisbolística cubría toda Granada, y sin alarde, gota a gota, desde antes de las 4:00 p.m. los aficionados inundaron el coloso.
Más de diez mil personas sufrieron cada segundo del juego, apoyando a su equipo preferido, pero a la vez gozando de una final en “La Gran Sultana”, diez años después.
La barra de los Leones, que había llegado casi una hora antes del encuentro, en caravana de cinco buses, disfrutaba al máximo, siguiendo el ritmo de la fiel “Banda de los Pelones”.
A las 4:00 p.m. ya se habían vendido siete mil boletos. El “Roque Tadeo” tiene capacidad para ocho mil personas, y en total vendieron diez mil pases.
Esto lo confirmó William Hondoy, administrador del estadio. “Siempre damos a hacer ocho mil, pero como vimos que no daban abasto, mandamos a hacer dos mil más”, aseguró.
ENREDO
El excedente de personas se acomodaría detrás de la barda, y muchos de los que pagaron Gradas se quedaron en Palco, donde caben tres mil personas, y los que compraron su entrada para este último sitio, quedaron sin lugar por llegar tarde.
Con el juego en marcha, la Policía Nacional impidió el ingreso de más personas, muchas de las cuales ya habían pagado su boleto. Hubo forcejeos, hasta que unas 50 de las más de 100 personas que estaban fuera ingresaron a la fuerza. Al final, todo se solucionó como estaba planeado: el remanente detrás de la barda.
EL ABUCHEO
Y es que, al parecer, los granadinos no andaban tan gentiles. Abuchearon a todos los leoneses, exceptuando a Henry Roa, Ariel Delgado y Noel Areas. Lo peor fue para el tradicional personaje político que se cuela en estos eventos, esta vez, Augusto Valle, jefe de la bancada Azul y Blanco.
LOS FELICES
Los más felices fueron los vendedores, que llegaron preparados con raciones dobles, como el caso de María Fari- nha, que se preparó con el doble de cajillas de cerveza de las diez que normalmente vende en el estadio.
Otro fue Clodomiro “El Ñajo”, que se “vendió” al León por un televisor, mil córdobas y la comida de todos los días mientras dure la final, según sus propias palabras. “Pero sigo siendo boerista”, aclaró.