Jose Ma. Rodríguez Vásquez
Me quiero referir al Editorial de LA PRENSA del 10 de marzo sobre la reformas institucionales. Es muy doloroso y frustrante aceptar que la causa de los problemas de gobernabilidad y de la bancarrota moral de Nicaragua no es la falta de leyes ni los defectos institucionales, sino “la pésima calidad de las personas que dominan los partidos políticos, controlan las instituciones, dirigen los órganos de gobierno y mal administran los intereses, bienes y recursos de todos los nicaragüenses”.
La solución sería “sustituir a esas personas que usufructúan ahora casi todas las instituciones, y colocar en ellas a mujeres y hombres capaces, experimentados e ilustrados, que tengan vocación de servicio y que, ante todo, sean honestos e íntegros”.
Pregunta: ¿existen esas mujeres y hombres capaces, honestos e íntegros? Ciertamente que existen: el mejor recurso de Nicaragua es su gente. Pero le toca a todos los amantes de su Patria trabajar fuerte en este sentido: el señor presidente Bolaños no puede solo.
Los medios de comunicación —el verdadero cuarto poder— podrían realizar una campaña para encontrar y promover a esas mujeres y hombres capaces, honestos y con vocación de servicio; levantar listas, de municipio en municipio, para los próximos cargos de alcaldes y concejales; luego para los demás cargos públicos. ya se hizo un intento para proponer candidatos a magistrados de la Corte Suprema de Justicia (por ahí están engavetadas tales listas).
La solución no es fácil, pero se puede: las cosas, cuanto más buenas, más cuestan. ¡Hagámoslo por Nicaragua, por nuestros hijos, por nuestros nietos!