- San Diego esperará más tiempo para volver a los primeros planos
Edgard Tijerino M. [email protected]
Después de ser barridos en la Serie Mundial de 1998 por los impetuosos Yanquis de Nueva York, vino el diluvio para los Padres de San Diego… En las últimas cuatro temporadas, han estado navegando en el mar de las calamidades moviéndose grotescamente en los últimos lugares. Recientemente, en el 2002, perdieron 96 veces y quedaron a 32 juegos de Arizona en el lado Oeste de la Liga Nacional.
¿Podrán salir del hoyo en esta temporada por iniciarse?… Bueno, cuando pierdes a tu cuarto bate por todo el tiempo antes de cantarse el play ball, y agregas la ausencia de tu relevista estrella por lo menos media campaña, debes sentirte anticipadamente “desangrado”.
Podríamos decir, sin temor a exagerar, que ante un panorama tan tenebroso, Bochy se siente como un muerto prematuro.
Precisamente cuando Phil Nevin, estimulado y bien afilado, estaba advirtiendo sobre la posibilidad de registrar una actuación tan grandiosa como la del 2001, es decir con más de 300 puntos, 41 jonrones y 126 empujadas, se disloca el hombro izquierdo y sale del line-up provocando un profundo hueco en las esperanzas de cierto resurgimiento por parte de los Padres.
¡Oh, no!, gritó desesperadamente el manager, quien había sido severamente golpeado por el diagnóstico de “no usar hasta después del Juego de Estrellas”, aplicado al utilísimo Trevor Hoffman, lesionado en su hombro derecho. Él fue capaz de salvar 53 juegos en aquel 1998, y 38 en medio del derrumbe del 2002 con 2.73 en carreras limpias.
El único punto de contacto entre el último equipo de los Padres que fue a una Serie Mundial, y éste, era justamente Hoffman… Por supuesto, Bochy sabe tan bien como usted y yo, que no tiene a mano aquel material de excelente calidad: Kevin Brown, Tony Gwynn, Greg Vaughn, Andy Ashby, Joey Hamilton, Ken Caminiti, Wally Joyner, Quilvio Veras, Steve Finley y Hoffman… Cierto, fueron borrados por la Pandilla del Bronx, pero dominaron la postemporada de la Liga Nacional eliminando a Astros y Bravos.
El equipo actual, en cierta forma desnudo y enclenque, parece ser un permanente dolor de cabeza para Bochy.
Intrigas como ¿quién detrás del plato?… ¿cómo organizar los jardines?… ¿quién abre mañana?… ¿cómo manejar el bullpen?… ¿se puede confiar en un guardabosques de 40 años como Brady Anderson?, pueden enloquecer a cualquiera.
La figura cumbre, sin discusión, es Ryan Klesko, dueño de la triple corona del club en el amargo 2002 con 300 puntos, 29 jonrones y 95 empujadas. Detrás, el impulso de Mark Kotsay, un bateador de 169 hits… Se espera que los tiradores Bryan Lawrence y Adam Eaton funcionen como abridores 1 y 2, y que Jessie Orozco demuestre que todavía tiene algo para socar un poco taponeando.
El potencial de Sean Burroughs en su segunda temporada como antesalista y lo que pueda aportar Buba Tramell, interesan mucho a un manager que busca como evitar volver a quedar en el fondo del barril, aunque objetivamente, no vemos cómo.
Bochy entra a la temporada del 2003 con la frente marchita debido a tantas preocupaciones.
EL LINE UP
Ramón Vásquez (.274 y 116 H en 128 juegos), como short stop y primer bate; Mark Loretta (86 hits en 107 juegos con Milwaukee y Houston), 2B; Mark Kotsay (.292, 169 H y 61 CE), CF; Ryan Klesko (.300, 29 HR y 95 CE) 1B y cuarto bate; Buba Tramell (.243, 17 HR y 56 CE) RF; Sean Burroughs (.271 en 63 juegos) 3B; Xavier Nady, Brady Anderson o Shane Victorino en el left, en tanto Wiki González, Gary Bennett y Michael Rivera disputan la receptoría.
En la rotación, Brian Lawrence (12-12 y 3.69) como primer abridor; Adam Eaton de 25 años (1-1 y 5.40 en 6 inicios) como número 2; Oliver Pérez (4-5 y 3.50) en la tercera posición; detrás Jake Peavy (6.7 y 4.52 ) y Kevin Jarvis fajándose con Francisco Córdova por el quinto sitio.
En el bullpen, Jesse Orozco, Kevin Walker, Jake Witasick y Jaret Wright.