Xiomara Chamorro [email protected]
La lucha contra la corrupción que durante el 2002 fue la bandera más exitosa del presidente Enrique Bolaños, postergó la inevitable caída que hoy experimenta el mandatario en la opinión pública sobre su gestión, señala el gerente de Cid-Gallup, Fred Denton.
“Lo que logró don Enrique en el último año con toda la lucha contra la corrupción, fue posponer lo inevitable”, comenta el representante de la firma encuestadora.
Denton explica que “en estas democracias modernas que vivimos nosotros en Latinoamérica, ya los pueblos no son muy pacientes con sus líderes y sus gobiernos” y los gobiernos cuentan con menos tiempo para lograr satisfacer las expectativas ciudadanas.
“Las expectativas son grandes y hay mucha pobreza, la gente cree que las cosas se pueden resolver de la noche a la mañana, la gente está muy impaciente y quieren ver resultados casi desde el momento en que un mandatario asume el poder”, dice Denton.
Recuerda que en época del ex presidente Arnoldo Alemán, hubo menos tiempo para una luna de miel ya que a los seis meses había experimentado una fuerte caída en la opinión pública.
EL PUEBLO ESTÁ COBRANDO
Considera que la caída de Bolaños era de esperarse tarde o temprano si los resultados en el campo económico y la creación de empleos en particular no son lo que la población esperaba.
“De acuerdo a la percepción ciudadana, el gobierno no ha hecho lo que se requiere para resolver esos problemas, entonces con la lucha contra la corrupción, lo que consiguió fue tiempo para postergar lo inevitable, ahora el gobierno tiene que dedicarse a lo que realmente quiere la población”, agrega.
No obstante, Denton reconoce que lo que hace el trabajo más difícil para Bolaños en estos momentos, es que la economía mundial “está en el tanque”, situación que no abona a los esfuerzos que el gobierno haga en materia económica.
“Parece que habrá guerra en Medio Oriente y eso lo que ha hecho es subir los costos de combustible y así la gente y el pueblo están sintiendo alzas en el costo de la vida, esta situación echa gasolina a las llamas que ya había, entonces es doble el problema: no hay nuevas fuentes de empleo, la inflación está creciendo y en términos reales el salario es menor y el pueblo se impacienta y más que eso: está cobrando”, indicó.
Esto podría también explicar, según Denton, el pesimismo que se ha incrementado en la población.
De acuerdo a la encuesta de Cid-Gallup, por primera vez desde mediados del 2001 se observa más pesimismo que optimismo en la ciudadanía, ya que un 48 por ciento considera que el país va por rumbo equivocado.
“Éste es un país muy pegado a la situación política, particularmente en Managua, y aunque sólo la mitad de la gente indica tener simpatía por partidos, la gente está bien politizada, atenta a la política, y hay cierto pesimismo hacia los políticos en lo general, porque no se ve acción”, dice Denton.