Vigilante mata a un joven por cuatro piñas

Víctima recibió un balazo en la espalda cuando salía del plantío Elízabeth Romero [email protected] Un menor de 16 años murió al recibir un balazo en la espalda, luego que en compañía de un primo suyo se metió en la hacienda Casa Blanca, en la comunidad El Edén, en Ticuantepe, a cortar cuatro piñas sin autorización […]

  • Víctima recibió un balazo en la
    espalda cuando salía del plantío

Elízabeth Romero [email protected]

Un menor de 16 años murió al recibir un balazo en la espalda, luego que en compañía de un primo suyo se metió en la hacienda Casa Blanca, en la comunidad El Edén, en Ticuantepe, a cortar cuatro piñas sin autorización del dueño.

El cuerpo de Germán Antonio Bustos Velásquez quedó tendido en el camino, a pocos metros del piñal, hasta donde entró con su primo Eric Antonio Bustos Barrios, de 18 años, con la intención de tomar una piña que saciara su sed.

Al encontrarse en medio de las frutas, los dos jóvenes decidieron cortar cuatro de ellas, las que ni siquiera llegaron a probar, debido a que fueron descubiertos por el vigilante de la hacienda, que al tiempo que les llamaba la atención realizaba los disparos.

Los hechos ocurrieron cuando los dos primos se desviaron unos metros del camino que conduce hacia la finca donde realizarían las labores de jornaleros.

“Comámonos una piña”, le habría dicho Germán Bustos Vásquez a su primo Erick, justamente cuando pasaban frente a los plantíos privados.

“Pasemos por una piña, no me va a decir algo”, reflexionó Bustos para convencer a su primo Erick, según relató este último momentos después de ocurrido el hecho sangriento.

Pero contrario a sus pensamientos, el cuidador de la hacienda, Julio César Vargas Estrada, detectó a los dos jóvenes que habían ingresado al terreno privado y les advirtió: “¡Pongan las piñas!” y luego los increpó: “¿Quién les dio permiso?”, recordó Erick. “Hasta habíamos dejado las piñas”, lamentó el muchacho.

Erick recordó que casi inmediatamente que fueron descubiertos, dieron media vuelta para regresar por donde entraron y salir de la propiedad privada, cuando de pronto escuchó dos disparos.

Pero cuando “veníamos saliendo, oí otro disparo”, dijo el muchacho, único testigo del hecho sangriento, quien agregó que su primo atinó a decir: “Me pegaron”. Incrédulo a las palabras de su primo, Erick aseguró que le respondió: “sólo mates sos”.

Pero casi de inmediato a sus palabras sobrevino la sorpresa, al observar que de la boca de Bustos salía sangre y “se me dobló”.

Según el testigo, cuando la víctima se encontraba en el suelo, le dijo: “Llamá a mi mamá que me mataron, que me venga a traer”.

Erick señaló que al ver desmayado a su primo, corrió a pedir ayuda al mismo vigilante que le disparó, pero éste le recomendó: “Andá allá (señalando una casa vecina) a pedir ayuda”.

Agregó el muchacho que momentos después, el autor de los disparos le indicó: “Ya ni lo toqués porque está muerto. Yo mismo voy a ir a la Policía”.

El jefe de la Policía de Ticuantepe, teniente Manuel Janda, explicó que el mismo vigilante Julio César Vargas Estrada, se presentó a esa delegación policial y denunció que había disparado contra dos personas que encontró robando en el piñal. El hombre quedó detenido de inmediato.

MADRE PIDE JUSTICIA

“¿Por gusto me van a matar a mi hijo? ¿por una piña? A veces uno lo hace por necesidad, a uno le da deseo de comerse una piña”, manifestó entre sollozos Rosa del Rosario Bustos Ortiz, de 29 años, madre de la víctima.

Según la mujer, su hijo se dirigía a una hacienda cercana donde laboraba “al machete”, trabajo que Erick le había conseguido apenas el pasado lunes y por el cual recibiría una paga de 300 córdobas a la quincena.

Bustos Ortiz, comentó que esperanzada recibió la noticia del trabajo de su hijo, pues su madre Lucila Bustos Sánchez está en cama a causa de un accidente que sufrió recientemente después que una camioneta la arrolló.

“Él era el único que me ayudaba”, lamentó la mujer.  

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