- Abogado de Iniser insiste en nulidades y anomalías en los últimos autos dictados por la juez Benavente
Ary Neil Pantoja [email protected]
Pese a existir un recurso de casación de hecho ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y que aún el máximo Tribunal no resuelve, la Juez Tercero Civil de Distrito de Managua, Vida Benavente, ordenó rematar (vender) los bienes del Instituto Nicaragüense de Seguros y Reaseguros (Iniser) en subasta pública el próximo viernes 14 de marzo.
Sin embargo, el apoderado general judicial de Iniser, Ramiro Jerez impugnó tal decisión bajo el argumento de una serie de anomalías en las que, según Jerez, incurrió la juez Benavente al establecer una nueva fecha para la subasta de los nueve edificios embargados por los representantes de la empresa Agroindustrial Azucarera S.A. (Agroinsa).
Los representantes de Agroinsa insisten en reclamar a las autoridades de Iniser el pago de unos 10 millones de dólares en concepto de daños en su maquinaria, que estaba asegurada por siete millones de dólares, pero que con los intereses moratorios ha llegado a la suma de 10 millones, según los socios de Agroinsa.
NUEVAS ANOMALÍAS
Según el abogado Ramiro Jerez, la juez Benavente incurrió en nuevas “anomalías”, entre ellas, que ordena la subasta de los nueve edificios como si se tratase de un lote completo, cuando lo correcto, según Jerez, es que se establezcan valores por cada uno de los edificios.
Jerez señaló, también, que además de que se establece un monto de 4.5 millones de dólares como base inicial de la subasta –lo cual según Jerez es incorrecto–, no se establece el equivalente en córdobas “porque la subasta debe ser en moneda nacional”, dice el escrito introducido por Jerez.
Otra cosa que no respetó la juez, a juicio de Jerez, es que una vez que decreta la subasta de los bienes embargados, previo a la ejecución de la misma, debió citar a las partes para determinar las bases del remate, “lo cual tampoco se cumplió”, expresó.
Jerez también esgrimió argumentos de contradicción de fechas y horas no hábiles en los autos dictados por la juez para llegar a la subasta de los edificios del Iniser.