Carlos Martínez Morá[email protected]
La Policía Nacional investiga la desaparición de equipos de video, grabadoras, cámaras fotográficas y dinero en efectivo en algunas oficinas del Ministerio de Educación, ubicado en el Centro Cívico de Managua.
Investigadores del Distrito Tres realizan las pesquisas correspondientes, con el fin de identificar al o los autores de las pérdidas, aunque hasta el momento no han reunido pruebas suficientes para determinar responsabilidades.
Dentro del trabajo investigativo, los uniformados han llamado a declarar al personal de las oficinas donde se registraron pérdidas. También han tomado huellas dactilares, realizado inspecciones oculares, entre otras acciones, que permitirán establecer alguna presunción.
DETALLE DE PERDIDAS
En las denuncias se mencionan pérdidas de equipos de videos en las oficinas del Programa de Preescolar. También se reportan pérdidas en el área de Relaciones Públicas, donde hasta el momento no conocen el paradero de varios equipos de audio y otros instrumentos. Además se mencionan pérdidas de dinero en efectivo en otras oficinas.
La Policía del Distrito Tres asegura haber conocido hace varias semanas de otras irregularidades, realizadas en ese ministerio por alguien hasta ahora desconocido, pero los esfuerzos de investigación sobre estos casos no han progresado mucho.
FUNCIONARIA CONFIRMA
La viceministra del Ministerio de Educación Cultura y Deportes (Mecd) Miriam Zablah de Bandes, confirmó los hechos y lamentó que estén ocurriendo esas irregularidades en la sede de esa entidad estatal.
“Es una lástima que en el ministerio que está para propagar valores se estén dando esas cosas. Yo quisiera pensar que no es gente de adentro. Yo quisiera pensar que es alguien de fuera que ya encontró un punto débil por donde introducirse, porque eso sería más fácil para nosotros, que pensar que alguien de aquí está haciendo esas cosas”, dijo, quien a su vez calificó los hechos como raterías.
No obstante, la Policía sospecha que las irregularidades en mención fueron realizadas por personas que laboran dentro de esa entidad estatal. A esa conclusión los lleva el hecho de que en todos los casos, los autores no han dejado huellas digitales ni señales de violencia.