Nicaragua y las negociaciones del TLC

José Antonio Poveda Salvatierra Hay una preocupación creciente dentro de la sociedad nicaragüense por saber cuál será el futuro con el Tratado de Libre Comercio (TLC). El Gobierno lejos de responder claramente a esa intranquilidad, nos da información sesgada, parcial o la oculta. Y no sólo lo hace al ciudadano común y corriente sino a […]

José Antonio Poveda Salvatierra

Hay una preocupación creciente dentro de la sociedad nicaragüense por saber cuál será el futuro con el Tratado de Libre Comercio (TLC). El Gobierno lejos de responder claramente a esa intranquilidad, nos da información sesgada, parcial o la oculta. Y no sólo lo hace al ciudadano común y corriente sino a los propios sectores de todas las ramas de la economía nacional.

Sobre estas bases las discusiones sobre los términos del Tratado se mantienen en secreto y el Gobierno tiene que divulgar el contenido, y escuchar los distintos puntos de vista de los distintos sectores de la vía nacional. Por ello, hablar de las consecuencias que traerá el TLC lleva una buena dosis de invención, lo cual se ve más patente a medida que nos acercamos a lo concreto. Tenderemos entonces que movernos en apreciaciones generales y recurrir al pasado inmediato para comprender el futuro.

Los Estados Unidos necesitan al TLC para reducir su déficit en la balanza comercial y poder competir con Japón y la Unión Europea. El bloque centroamericano es un mercado apetecible para vender sus mercancías e invertir.

El mejor ofrecimiento que se hace al capital extranjero para que invierta en el país es el trabajador barato, así las empresas estadounidenses podrán reducir costos y competir con las otras naciones desarrolladas. Además, el TLC abre el camino para la inversión de otros países de Europa y los de América Latina. También se amplían las posibilidades para la integración latinoamericana con Estados Unidos.

Ante este panorama ¿Qué puede sucederle a la economía nicaragüense con el TLC?. Una parte de lo que podría sucederle ya lo hemos visto, liquidación de los sectores poco competitivos y el acomodo y reestructuración de las empresas a las nuevas condiciones.

Los cambios, sin embargo, no van a detenerse aquí, tenderán a profundizarse, aumentarán las empresas en quiebra especialmente las pequeñas y medianas, el resultado será un crecimiento del desempleo.

Hablar del Tratado de Libre Comercio que se está negociando entre Nicaragua y Estados Unidos nos lleva en primer lugar a remitirnos al fenómeno de la Globalización del mundo, advertir la conformación de los nuevos bloques y procesos de integración que están surgiendo e imponiéndose en diversos órdenes, los que abarcan aspectos económicos, financieros, comerciales, agrícola, de servicio, comunicaciones, propiedad intelectual y otros.

Integrarse económicamente, abrir economías y mercados internos, facilitar el libre acceso y circulación de mercancías, aumentar la productividad, ser más competitivos y eficiente, desrregular para atraer inversión extranjera requiere de otro elemento más de orden jurídico: los Tratados; mismos que mostrarán el nuevo ambiente dentro de las relaciones internacionales económicas y comerciales; que expresan también el contexto histórico y político en que se desenvuelven. Lo que nos lleva por otro lado al ámbito del Derecho Internacional, del Derecho de los Tratados-historia, análisis y resultados, Derecho de Integración etc. Dentro del devenir de las relaciones internacionales, en el presente las planteadas por el nuevo orden económico y comercial, que requieren protección jurídica internacional.

Pero en el fondo ¿acaso no estamos hablando de una reafirmación de actitudes que comporta participación de todos los sectores de la vida nacional, en nuestra propia identidad y proyecto de nación?

En otro orden de ideas, a la información junto con los factores de la producción se le ha llamado la primera faceta de un diamante de cuatro aristas. A través de los medios, tanto los instantáneos como los diferidos circula toda la comunicación (instructiva, informativa, analítica y persuasiva) es por esto que, no podemos quedarnos en silencio de lo que sucede, de lo que se opina, en suma, de lo que flota en el aire y que beneficia a todos resulta una comunicación sana, estimulante, objetiva y solidaria.

Los medios de comunicación, en general, y los electrónicos en particular, deben colaborar en las siguientes tareas:

A.- Internamente: dando a conocer con objetividad, el sentido del TLC; destacando que hay que ser cada vez más competitivos, más ingeniosos, más comprensivos de los demás y tener más orgullo por lo que producimos y exportamos, tomando en consideración las graves dificultades internas de financiamiento para la producción tanto a medianos pequeños y grandes, y plantear nuestra reconversión industrial, que cuesta mucho.

B.- Y hacia el exterior: haciendo que se conozca lo que producimos, y se sepa en la realidad, a diferencia de cómo han querido o podido vernos y oírnos; y que sepa que a pesar de nuestras diferencias de detalle, estamos a la expectativa de conocer el texto, el sentido contenido del TLC y que para nosotros es conveniente que respeten nuestras particularidades históricas y las consecuencia que implica nuestra apertura de conformidad con los nuevos modelos integracionistas.

En un espacio de mercado abierto las políticas económicas nacionales, principalmente en lo que toca al desarrollo integral del país, pasan a un segundo plano. La competencia exterior debe de estar obliga a tomar en consideración nuestra necesidades nacionales. Esta cuestión disloca una relación política económica crucial: el vínculo entre Estado y región. La historia económica reciente prueba un hecho de manera sistemática en todas las latitudes del orbe: el agente principal para garantizar el desarrollo equilibrado de un país y paliar o suprimir las desigualdades regionales es el Estado. Si éste transfiere a otra instancia los instrumentos para disminuir las desigualdades (creación de infraestructura, etc.) o reduce su capacidad económica para invertir y sus atribuciones para legislar a favor de una región o un sector, las probabilidades de ensanchar las desigualdades son muy amplias según se desprende de la experiencia.

Los retos importantes que enfrenta Nicaragua y sus negociaciones con el TLC se encuentran:

1. Reto de modernización tecnológica, con los consecuentes esfuerzos de investigación, protección y transferencia de tecnología;

2. Mejora de la capacitación de su fuera laboral para elevar su productividad;

3. Eficiencia administrativa tanto en el aparato público como en la gestión empresarial privada, superando prácticas tradicionales que cobijan procesos obsoletos o inaceptables en el mercado internacional.

4. Superación de importantes cuellos de botella en la dotación de infraestructura necesaria para la transformación productiva;

5. Mejora en el acceso a los medios de producción y en la distribución de los frutos del crecimiento a fin de ganar en equidad social como requisito indispensable para la preservación de la estabilidad social y el avance de la democratización; y

6. Recuperación de la legitimidad de la función del Estado como elemento catalizador de consensos sociales y para el desempeño de actividades que la sociedad decide encomendarle. Se trata de cerrar la brecha o distanciamiento del Estado-gobierno respecto de las poblaciones, siendo ésta una de las características de la crisis políticas de América Latina y particularmente nicaragüense.

* El autor es Vicedecano de la Facultad de Derecho. UNAN-León.  

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